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Salta la Banca

Laburo

En la mesa especial de un cafetín paquetón, una dupla perversa negocia la traición. Tras el saco de cuero de un gordo matón, se distingue el culito de un rapaz 22. Bruta parafernalia en su bonita mansión, sobra infierno en el cielo del que aspira a buchón. Toda la comitiva se dispone a ensalzar al pichón del letrado, que no va a trabajar. Con los sueños pellizcándose en un lacrimoso estribo del tren, y el crepúsculo filoso que se extiende hasta anularme la sien, yo me pregunto, ¿en qué lugar estará el buitre manoseando el destino de mi posteridad? El ministro recibe en su despacho al señor, que sin culpa ni empacho cumple con su instrucción. No se pierden de vista, siempre van a arbitrar los aplausos del lumpen en el acto oficial. Con los sueños... A Mariano Ferreyra le disparó el soplón del más rancio burócrata de esta legión. ¿Y esa bala siniestra le rozó el corazón al cortejo guardián de ese viejo traidor?