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Nahuel Briones

Cualquier lugar del mundo

¿Cómo resistir veinte grados bajo cero?
Quizás con diez horas bailando en cuero.

¿Cómo detener el tiempo y el espacio?
Quizás con una bomba atómica.

Porque el frío
que hasta hace un rato carcomía mi piel
se convirtió en fuego
y me quemo.

Porque en esta ciudad
todos sabemos lo que pasa y por qué:
si no nos abrazamos
morimos congelados.

Bailando
en un cubo mágico
en el que estamos encerrados
y queremos
estar encerrados.

Bésenme,
bésenme todos,
tóquenme la espalda, el cuello y las manos.
Bésenme,
se los ruego,
bésenme.

El folklore acá
no es aire y nylon.
Son pantallas.
Ceros y unos bailando.