Share

Nahuel Briones

El sabor de los colores

Yo te lo decía, yo te lo decía, yo te lo decía, yo te lo decía, yo te lo decía, yo te lo decía, yo te lo decía, yo te lo dije, yo te lo dije, yo te lo dije, yo te lo dije una y mil veces, yo te lo dije, yo te lo dije, yo te lo dije, yo te lo dije, yo te lo decía, yo te lo decía, yo te lo decía, te lo dije una vez, te lo dije tres, te lo dije cuatro, te lo dije cinco y me cansé de repetírtelo, me cansé de repetírtelo, de decírtelo, de llamarte, de gritar, de gritarte por teléfono, de gritarte por celular, de gritarte por todos lados, y yo te lo decía y nunca lo escuchaste, nunca lo escuchaste, nunca lo escuchaste, nunca lo escuchaste, ya no sabía, no sabía, no sabía cómo expresártelo, no sabía cómo hacer para que lo escucharas, no sabía y me desesperabas a veces, a veces desesperaba la sensación de que no escucharas, desesperaba hasta el hartazgo.

ESTE ES EL SABOR DE LOS COLORES
ES LA TEXTURA DE LAS PALABRAS
EL SONIDO DEL PLACER
LA VERDAD OCULTA EN LOS OJOS
ES UN ECLIPSE ENTRE DOS DOLORES
Y ES LA VENGANZA DE LA RESIGNACIÓN

Toca la bocina como si nadie supiera lo que está pasando, todos trabados en la misma esquina por el tránsito, todos mirando al frente sin mirar, todos recorriendo diariamente las mismas calles por la inercia de andar, uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete veces te lo dije, una, dos ¿cuántas veces?, ¿cuántas veces te lo dije ya?, una, dos, cuatro, cinco, seis, siete veces te lo dije, ¿cuántas veces te lo tengo que decir?, toca la bocina una y otra vez como si no estuvieran todos trabados esperando en la barrera que pase el tren, parados en un encrucijada donde la inercia se detiene, donde todos miran al frente sin mirar, donde los codos se mueven sin que nadie se los pida, donde las rodillas se tuercen sin que nadie se los ordene y la mirada no es la misma que lo que quisieran ver, que lo que quisieran decir, la inercia de la ciudad donde todos se mueven constantemente, uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete veces te lo dije, una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete veces te lo dije, toca la bocina una y otra vez esperando que algo se mueva en la ciudad, esperando que algo los mueva diariamente, una, dos, tres, cuatro, cinco, siete veces, ¿cuántas veces te lo tengo que decir?, ¿cuántas veces te lo tengo que decir?, ¿cuántas veces te lo tengo que contar?, toca la bocina una y otra vez solamente para gritar, para molestar, para recordar que algo gira en su cabeza.