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Antonio Birabent

Princesa oriental

Princesa oriental, ¿por qué lloramos?
Si las cosas se ocupan de si mismas.
Hoy hablemos de nada.
Hagámoslo despacio.
En tu barco estamos seguros:
navegando en automático.
Secaremos las lágrimas y pensaremos un plan estándar.
Con tu música de fondo, fabulosa y triste, y tus besos que son para siempre, como tus flores de plástico.
Desde aquí la ciudad es un juguete perverso.
Un decorado (falso).
Princesa oriental, ¿por qué lloramos?
Si las cosas se ocupan de si mismas.
Es tan difícil ser.
Estándar.