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Fito Páez

Los cerezos blancos

Haku no es el típico pendejo adolescente,
él sabe muchísimo del diablo corazón.
A veces, si quiere, mueve cosas con su mente,
él vive muy lejos, en un mundo de ilusión.

Es el pibe montaña de dos metros,
a veces se transforma en un dragón.
Él rescatará a su amor, el rescatará a su amor
antes de que salga el sol.

Chihiro es tan linda que enamora a los fantasmas,
No-Face, hoy la tiene acorralada en un avión.
Ella lo entiende porque nunca tuvo a nadie
que lo abrazara y le entregara su amor.

Chihiro ve a Haku en cuatro dimensiones
y le avisa que el peligro es real.
No-Face, kill you, she’s mine, he said have no rules.
Haku mueve las montañas y No-Face se cae al mar.

Los chicos se fueron por la ruta, caminando,
Chihiro estaba embarazada de alguno de los dos.
A veces extraña a No-Face, killer fantasma,
mas no cambia por nada a su Haku, ojos de dragón.

Oh, qué amor, dulce amor.
Allí en Japón, se abren los cerezos blancos.