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León Gieco

Los chacareros de dragones

Allá donde todo aquel septiembre
no alcanzó para llevarse la tempestad
Allá donde muchos vientos han pasado
y ninguno pudo detenerse a descansar

Allá donde mil poesías gritaron
cuando le cortaron al poeta sus manos,
uy, uy, uy, si hasta el cóndor lloró