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Entrevistas

Matías Cipiliano: "Me motivó la idea de capturar lo que sucedía en el momento"

El guitarrista uruguayo radicado en la Argentina Matías Cipiliano lanzó su segundo álbum, "Plug & Go!", con versiones de clásicos del blues y del jazz en una sola toma en vivo.

Son temas que me gustan mucho, y los tenemos muy tocados, además traté de seleccionar según la época, el estilo, la tonalidad y el ritmo –señala Matías sobre el contenido de su flamante álbum-. En lo personal, según la canción, conecto a través de la letra, o simplemente por la armonía y melodía. Son diez temas seleccionados de una lista larga. Algunos quedaron afuera, tal vez tendremos revancha en el próximo disco”.

Junto con la banda que lo acompaña (La Dynamo), Matías señala que entre su anterior placa homónima, lanzada en 2006, y este nuevo material evolucionó en la forma de trabajar, más relajada. Grabado en los Estudios Del Pie y en Romantisísmico, “Plug & Go!” fue registrado en dos sesiones en vivo, en una sola toma, bien al estilo de la vieja escuela. “Me motivó la idea de capturar lo que sucedía en el momento, salga como salga, creo que fue mucho más divertido y arriesgado”, afirma el virtuoso violero y agrega: “Siempre que pueda grabar de esta forma, lo haré, teniendo en cuenta los estilos que me gustan tocar y escuchar”.

A lo largo de su carrera, Matías Cipiliano ha compartido escenario, giras, viajes y anécdotas con varias figuras del blues local (Pappo, Ciro Fogliata, Moris, Alejandro Medina, Juanse, Cristina Dall) e internacionales (Shirley King, hija de B.B. King; Mud Morganfield, hijo de Muddy Waters; Lurrie Bell, Bob Stroger, Duke Robillard, Zora Young, y muchos más).

Pero tanto en 2006 como durante este año, el músico se centró en comandar su propio proyecto, su banda de colegas argentinos que lo acompañan en los caminos del blues.

Ambas situaciones tienen lo suyo, disfruto de las dos maneras –asegura-. Como músico invitado o acompañando otro proyecto trato, en lo posible, de ver qué puedo acotar al tema, una pincelada de lo que uno tiene en su acervo musical. Diferente es cuando la canción la elegís vos; es mucho más laborioso, en el sentido que a veces se hace difícil trasmitir a los músicos que te acompañan qué es lo particular de dicho tema o cómo es que uno lo escucha. Todo muy subjetivo, pero cuando sale, es un polvo”.

¿Qué cosas te inspiran y motivan para seguir apostando a un estilo que no es comercial?

Principalmente porque es lo que me gusta. Lo escucho y lo toco todos los días de mi vida. Jamás lo vi relacionado con lo comercial. Hace 20 años que vivo de dar clases y shows, a veces más shows que clases, y actualmente más clases que shows. Es un terreno muy vertiginoso, al cual te vas acostumbrando, teniendo en cuenta que hay momentos en que se toca más y otros no tanto.

Hacés un blues muy marcado por Estados Unidos y solés girar bastante por Europa, ¿sentís que hay espacio en la Argentina para ese estilo?

Creo que la nueva era, con las diferentes plataformas, cambió o mejor dicho, articuló al estilo en una escala mucho más grande, podría decir mundial, por el hecho de que hoy en día se puede estar al tanto de lo que sucede en la escena con un solo click, además de poder mostrar lo que uno hace. Si bien cada público es diferente, hay que tener en cuenta que la mayoría, sea donde sea, es un público entendido, o al menos familiarizado con el estilo. En mi experiencia por Italia, el año pasado, al finalizar un show, me encontré hablando de las mismas cosas que hablo acá, con la diferencia de que en esta ocasión hablaba la mayoría del tiempo con las manos y alguna que otra palabra italianizada, inventada en el momento, producto del buen vino.

¿Dónde sentís que se valora más tu música y que es tu lugar en el mundo para volcar todo lo que sabés de Blues?

No sabría qué contestar, es tan grande la aldea global que ojalá pueda llevar lo que hago a varios puertos. Lo que creo que nunca va a variar es el sentimiento de enchufar, contar cuatro y que pase lo que pase.

Matías Cipiliano se presentará el sábado 21 de octubre, a las 21, en Lucille. Gorriti 5520, CABA.