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Entrevistas

Lesbiano: "La magia del pop y la ruptura del punk"

El músico rosarino presenta su segundo disco, “El Vuelo del Águila Midi”, en el que vuelca un estilo que autoproclama haber invitado y que denomina como “breakpop”.

Se trata de expresar algo que subyace en mi tal cual es –señala Lesbiano-. Siento la presencia del tango, la nostalgia, un impulso heroico entre la rotura y la dualidad. Esa visión estética se funde a nivel visual con las novelas cyberpunk y el cine de ciencia ficción”.

El artista oriundo de Rosario señala que lo influencian los árboles y los escenarios virtuales y reales, y afirma que le canta a la libertad y al amor: “En las canciones, estas cuestiones tienen la cualidad de tomar diferentes formas y cuerpos como Shang Tsung, eso es la estética de las líricas. Pero el canto es mucho más profundo y para mí trasciende la palabra. Eso es muy importante porque con la palabra se puede mentir y manipular muy fácil; en cambio con la expresión, la compresión y descompresión de aire, no. Al menos para el que puede ver y escuchar más allá de lo evidente”.

Entre su primer álbum, “Breakpop” (2010), y esta segunda placa pasó un lapso extenso, pero señala que le cuesta hacer un racconto de esos siete años: “Lo interesante de que hubo tanto tiempo entre un disco y el otro para mí es si más allá de las diferencias de texturas sónicas mantuve la esencia o qué fue lo que pasó, si muté en algún tipo de ser diferente.
Eso me resulta divertido porque son dos discos muy distintos que a la vez no se parecen mucho a otras cosas
”.

Con el sello que comanda, Lesbiano también editó los materiales de Guo Cheng (“Caballo Yeah!”) y Quemada con Flash (“00:00:11”).

La Liga del Ruido, más que un sello discográfico, es una plataforma donde pretendo nuclear artistas que están en su propia búsqueda sónica bajo una impronta innovadora y que no tienen un estilo encasillable en alguna de las clonaciones de turno. Es una arquitectura modular que ni idea tengo en qué puede terminar. Por momentos es un sello, por momentos un pilar para producir algún show o alguna obra. Es más que nada una idea latente que ya abandonó este cuerpo”.

¿Qué sensación te genera escuchar tu disco terminado?

Cuando la obra existe quizás pienso cosas como que me coparía que sirva para generar empatía en la humanidad que está carente de wav. Allí siento que solo puede ser a través de proyectar algo sincero que no está copiado de ningún estilo de moda ni con la condición premonitoria de querer pertenecer a un circuito pre fabricado. En base a eso entre otras cosas me pone muy feliz lo plasmado.

¿Cómo describirías con palabras lo que es el estilo “Breakpop”?

Es un profundo respeto por la magia que generan aquellos pasajes musicales que conectan a las personas y a la vez un intenso sentimiento punk de querer destrozarlo todo y hacer algo nuevo. No me interesa nada cuyo interés sea repetir el pasado propio y mucho menos el ajeno. Me interesan las personas que buscan nuevos caminos. El breakpop va por ahí.

¿Cómo surgió la idea de un nuevo género?

Cuando empecé a interiorizar ese concepto era el año 98 y estaba escuchando mucho Aphex Twin, Roni Size, Atari Teenage Riot, Draco Rosa, quienes yo sentía que se parecían más a los Ramones que otras bandas que estaban copiándole las chaquetas y las progresiones de acordes, pero la esencia de ruptura la habían enterrado. Se podría decir que fue el disco de Bowie, “Earthling”, el que me mostró el camino que unía esa idea de baterías quebradas con voces melódicas, luego llegó el breakcore, el IDM, el glitch y demás. Pero en el fondo se trata de eso: la magia del pop y la ruptura del punk.