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Kadavar en The Roxy: las barbas del saber

Los alemanes llegaron por segunda vez a la Argentina, y mostraron por qué son los exponentes del stoner europeo. ¿Llamaste a un amigo para que los viera?

“El precio de la historia”, el famoso programa que emite History Channel, tiene a varios personajes peculiares. Entre ellos está Mark Hall-Patton, a quien Rick Harrison convoca después de decir “Llamaré a un amigo para que lo vea”.

Apodado “la barba del saber”, es una de las figuras que más conocen sobre historia. Por su aspecto, parece haber pasado sus últimos años viviendo en una caverna… pero lleno de libros.

Esta noche, sobre el escenario de The Roxy Live, hay tres personajes barbudos que no son son centrales para “El precio de la historia”, pero sí para el stoner actual. Como Mark Hall-Patton, los Kadavar parecen haber pasado mucho tiempo en las cavernas -no llenos de libros, sino de cannabis y vinilos de Black Sabbath, Kyuss y Fu Manchu-, y son expertos en algo: el rock valvular hecho y derecho.

Los alemanes están tocando por segunda vez en el país, y llegaron con un nuevo disco bajo el brazo: el aclamado “Rough Times” (Nuclear Blast, 2017), del que tocan canciones como la homónima, “Skeleton blues” y “Die, baby, die”.

Desde que se abre el telón, la sensación de las 500 personas que agotaron el Roxy es la misma: este show va a hacer historia. Y para comprobarlo no hace falta llamar a ningún experto. Basta con ver la manera en la que “Tiger” le pega a la batería, con la que no sólo se teme por sus platillos, sino también por su redoblante. Pero quédense tranquilos: al cierre de este artículo, no se habían reportado instrumentos heridos.

La imagen retro-cavernosa de Kadavar -que ya lanzó cuatro álbumes de estudio y uno en vivo- está decididamente pensada, y su público también se apega a ella. A la izquierda y a la derecha del escenario, no faltan los que le ofrecen sus vinilos al guitarrista Lupus y al bajista Dragon, para que se los firmen. La tarea va a ser difícil: los alemanes están con los instrumentos en la mano, y para colmo, los LPs aún siguen encelofanados.

Durante la hora y veinte que dura el show, las barbas del saber del trío son voladas por ventiladores estratégicamente ubicados, mientras suenan canciones como “Doomsday machine” -una de las más festejadas-, y la antigua “Forgotten blues”.

Antes de que Lupus presente “Into the wormhole”, todos pensamos que la banda no podía sonar más heavy, y que había alcanzado su tope. Pero nos equivocamos: Kadavar es tan sólido como la pared de una caverna. En parte los ayudan el impecable sonido de The Roxy Live (que rara vez defrauda), los Ampegs y Marshalls, el reverb de la voz de su cantante y el microfoneo old-school de la batería de Tiger.

La sensación, sin embargo, es que aunque hubieran tocado en una cripta, hubieran sonado igual de cristalinos. Sobre todo con “Purple sage”, que cierra atmosféricamente la primera parte del set, por momentos rozando el ambient/drone.

A las once de la noche llega el final. Los tres bises (“Thousand miles away from home”, “All our thoughts” y “Come back life”) dejan a la audiencia esperando por más, y hasta se ponen a corear incesantemente el nombre de la banda. Lupus no firma vinilos sobre el escenario, pero sí le regala la lista de temas a un fan que se la pide sin parar.

Con un nombre más asentado que nunca, Kadavar pasó por segunda vez por la Argentina. No quedan dudas: estos muchachos son expertos, tienen las barbas del saber y están haciendo historia. Pero a diferencia del famoso programa yanqui -que va siempre grabado-, a los Kadavar no hay nada como verlos en vivo. No hay precio suficiente para noches como éstas.

Fotos: Jonathan Delgado/Prensa Noiseground.