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Historia del Rock en Argentina

1987

Vértigo

Soda Stereo comienza el año con recitales en Gran Buenos Aires, luego alterna días de descanso con shows en la Costa Atlántica e incluso Punta del Este. Un gran concierto fue el de la nueva versión (con mayor infraestructura) de Rock in Bali, en una playa a 13 kilómetros de Mar del Plata, el domingo 26 de enero. Dos días ante tocaron Los Argentinos, Cosméticos, Fricción, David Lebón, Sumo y Virus, mientras que en su misma fecha tocan Clase 65, Sobrecarga, Andrés Calamaro, Los Violadores y Los Enanitos Verdes, en ambos días ante 6 mil personas.

Enseguida viajan a Chile para dar dos shows en el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, el 11 y 12 de febrero, ante 15 mil personas, y donde los esperan periodistas, fotógrafos y fans en pleno aeropuerto, a pesar de ser de noche y de la disposición de las autoridades de cerrar el acceso para evitar aglomeramientos. “La experiencia que viví con Sada en Viña del Mar”, dijo su productor Alberto Ohanián, “fue absolutamente una experiencia terrible. por un lado, estaba la satisfacción de ver los resultados de tanta lucha, y -por otra parte- comenzamos a conocer las consecuencias de una gran popularidad y el fanatismo llevada al límite absoluto. Llegó un momento en que los chicos estaban en un estado desastroso porque tenían policías asignados en las puertas de sus habitaciones y ni siquiera podían salir al pasillo. Incluso hubo dos días en que huimos a Santiago y hasta los disfrazamos -totalmente camuflados- para que pudieran salir a caminar un poco por las calles, porque realmente lo necesitaban”. Incluso una periodista se disfrazó de camarera y le llevó el desayuno a Zeta para conseguir un reportaje exclusivo.

En Buenos Aires hubo quienes los criticaron y eso motivó una respuesta de Gustavo Cerati. “Sin dudas que yo no estoy de acuerdo con lo que pasa políticamente en Chile, y en ningún momento le dimos bola a la televisión ni tuvimos una actitud demagógica con el público, como otros que van a ganarse al público de una manera exagerada y ridícula. Nosotros simplemente nos preocupamos por tocar para esa gente que sin dudas estaba esperando a Soda Stereo. De última, se puede criticar el hecho que hayamos ido a Chile, y no sólo el caso de participar en el Festival de Viña”.

De todas formas, luego inician una gira por el Interior de Chile, presentándose ante audiencias de 5 a 10 mil personas, en canchas de fútbol y estadios cerrados, concluyendo con otro show en el Quinta Vergara (esta vez a solas fuera del festival y cuatro actuaciones en Santiago de Chile).

De regreso a Buenos Aires, dan algunos shows propios de la época de carnavales, destacándose el de Paladium, donde en un fin de semana también tocan Virus y Zas. Tienen un merecido descanso, cambian de tecladista, y antes de hacer Obras tocan en Paraguay, Salto y San Nicolás, donde viven un grave accidente debido a un problema en la construcción de la sala: al segundo tema (“Persiana americana”) se desploma una especie de balcón que estaba sobre la barra y mueren cinco personas, registrándose casi cien heridos. Igualmente hacen Obras los días 8 y 9 de mayo, y prácticamente a la semana siguiente comienzan una nueva gira nacional, casi tan grande como la anterior, actuando en estadios de fútbol durante los fines de semana, viajando la mayor parte del tiempo desde Buenos Aires en avión, y a veces uniendo algunas fechas por regiones, cubriendo tramos en un bus con video.

A esta altura, el fenómeno Soda Stereo es imparable y las cifras de venta en Chile alertan a las filiales de la CBS; El primer LP, por ejemplo, en Argentina es Disco de Oro (47 mil placas), al igual que en Perú (12 mil), y Disco Doble Platino en Chile (44 mil). “Nada personal” ya es Doble Platino en Argentina (132 mil), Triple Platino en Chile (72 mil) y Disco de Platino en Perú (23 mil) y Colombia (35 mil). Y “Signos” alcanza el Disco de Platino.

Nadie es perfecto

En Mar del Plata, Sandra Miahnovich y Celeste Carballo se presentan juntas (y con Ludovica Squirru) para formar un dúo que las mantendrá unidas en las siguientes temporadas. “A Sandra le propusieron hacer un espectáculo todo los días -dijo Celeste- y ella no lo quería hacer sola. Entonces me buscó a mí, pero yo le dije que no porque pensaba que no teníamos nada que ver musicalmente y que su público no tenía nada que ver con el mío, ni sus canciones con las mías, ni su entorno con mi entorno. Pero de pronto me convencí y le dije que sí”.

Desde Córdoba se anuncia una nueva edición del Chateau Rock que organiza la Municipalidad de Córdoba (con la recaudación destinada al Plan de Escuelas Municipales), pero finalmente se posterga para fines de marzo. Actúan cuatro grupos cordobeses, tres grupos de otras provincias (Identikit, La Gente y Raivan Pérez), y un aluvión porteño: Fito Páez, Luis Alberto Spinetta (cantando “Gricel” y “Todos estos años de gente” a las cinco de la mañana), Raúl Porchetto, Sumo, Los Enanitos Verdes, Juan Carlos Baglietto, La Torre y Sobrecarga.

Y mientras los cordobeses abrazan al rock, el Secretario de Cultura de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, el historiador Félix Luna, desata una polémica al eliminar los artistas de rock de los tradicionales conciertos gratuitos de verano: “No hemos puesto rock porque la experiencia nos indica que algunos espectáculos de rock excitan mucha al público y provocan actos de violencia”.

Lamentablemente, los hechos parecen apoyar su descabellada justificación, porque el Festival de La Falda desemboca en un violento caos y llega a su fin después de ocho años de tradición e historia. Hay violencia por parte de un sector del público, enormes (inmensas, inexplicables) fallas de organización, falta de seguridad y una increíble falta de respeto hacia el público. Sólo se completan dos de los tres días porque la suspensión del domingo 9 (con conclusión de los conflictos económicos entre los productores porteños y los improvisados organizadores locales, comandados por el dirigente gremialista cordobés Miguel Carro y con cierto visto bueno del peronismo renovador de José Manuel de la Sota, quien convenientemente visitó el evento en busca de prensa y apoyo juvenil. El viernes 6, subtitulado “Día de la lluvia” o “Día de los choclos”, contó con Jettatore, Fricción, Eva y los Pecadores, Viuda e Hijas de Roque Enroll, León Gieco y David Lebón, quien interrumpió el tercer tema por la lluvia torrencial. Las Viudas, en cambio, recibieron una lluvia... de choclos. Al día siguiente, el clima enrarecido siguió con Instrucción Cívica, Juan Carlos Baglietto, Los Encargados, Metrópoli, Miguel Mateos/Zas, La Torre y una breve zapeada de Charly García que incluyó la memorable frase ¡Quiero morir en Hollywood!. Otras palabras de antología fueron la reflexión de Melero (“Parece que hay que dar la cara para recibir la fruta que los opresores no recibieron”) y el aluvión de insultos de Miguel Mateos (que desembocó en un desesperado pedido de intervención policial).

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