El sitio del rock en Argentina 21 años online
Historia del Rock en Argentina

1986

Balance provisional

Transcurrido 1986, es posible hacer una recorrida por la situación actual del rock en Argentina, un innegable vehículo de una cultura joven muchas veces ignorada. unas de las cosas que se lograron en tantos años es, principalmente, algo que puede parecer muy obvio: una enorme cantidad de gente. hay miles de chicos que escucha rock y que reciben de todos los medios de comunicación el mensaje del rock, por más que a veces llega con más énfasis puesto en las modas, lo que hace perder un poco de profundidad el mensaje. En Argentina, el rock es masivo y aún hay muchas propuestas que van más allá de la música en sí mismo. Grupos aparentemente superficiales como Soda Stereo, Virus, Miguel Mateos/Zas, e incluso Viuda e Hijas de Roque Enroll, tienen mensajes que pueden parecer básicos en países donde cada uno hace lo que se le da la gana... pero en Argentina son realmente relevantes. °Y ni hablar de compositores tan importantes como Charly García o Fito Páez! Constantemente, el rock tira propuestas nuevas, refleja realidades e idealismos, alegrías y tristezas. En este país, al igual que hace 20 años, aún es necesario insistir con nuevas actitudes mentales y culturales.

Entre el público, el panorama se muestra más complejo y confuso. Aún perdura la vieja dicotomía entre comercial-no comercial / rockero-bolichero y el debate acerca de cómo mantener la pureza cuando el rock es un acontecimiento masivo que mueve mucho dinero. El rock es un negocio que llama la atención de todas las grabadoras y mantiene atentas las miradas de los productores (en busca de más números exitosos). Las figuras importantes han encontrado un cómodo circuito de trabajo entre las discotecas, los estadios y las cada vez más importantes giras por el interior. La única flaqueza está en el inobjetable propósito de llevar un show de la misma alta calidad a todas partes, lo que significa sólo actuar en las capitales más importantes del país, o cobrar precios demasiado alejados de la realidad. Pero el punto más crítico está en la zona de los grupos medianos y nuevos, dado que sólo pueden tocar con continuidad en pubs de capacidad máxima de 300 personas, una cifra que -de alcanzarse- apenas sirve para solventar un buen sonido. Es hora de organizar más festivales en teatros, juntando a varios artistas cada noche. Es el momento indicado para “usar” sin prejuicio alguno las facilidades de los festivales organizados periódicamente por municipalidades del interior (como en Córdoba). Tras mucho golpear las puertas, gente como Baglietto ya logró armar una serie de recitales organizados por municipalidades y gobernaciones del interior. El rock ya es reconocido como parte de la sociedad argentina, y por eso no debe tener a shows organizados por el Estado, aunque sea obvio el trasfondo de réditos políticos subyacentes de muchos de esos eventos. Lo importante es mantener claras las propuestas y la personalidad de cada uno. En un momento donde el mercantilismo dice presente, lo que valen son las intenciones, ya que no hay grupo alguno que no sea “comercial” o mantenga virgen la pureza prima. Después de todo, el rock siempre estuvo dentro del “Sistema”, tan sólo no se lo reconocía. Hoy todo entra dentro del “Sistema”, incluso quienes lo critican. Lo que sí está fuera de lo establecido es la propuesta madre del rock: hacer lo que uno quiere, disfrutándolo a fondo.

A nivel internacional, se está produciendo -por fin- una exportación a vario países de Latinoamérica, por ejemplo Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela, además de los siempre presentes Uruguay, Paraguay y Chile. Por ahí desfiló gente como Nito Mestre, Alejandro Lerner, Miguel Mateos/Zas, Charly García, Soda Stereo, Virus, GIT, y otros como Piero. Las compañías han cedido gran parte de sus catálogos, editando incluso -por ejemplo- grupos de poca repercusión en Argentina: Comida China, Alejandro del Prado, y Memphis la Blusera. Los más populares, por supuesto, ya han acariciado los discos de oro y los shows ante más de 10 mil espectadores. A partir de 1987, los músicos argentinos más importantes lograrán incluir en sus giras algunas fechas en el exterior. También, con este hecho, toman un mayor sentido los trabajos en video, ya sean video-clips o cassettes comercializables (como los que editaron Soda Stereo, Miguel Mateos/Zas, Luis Alberto Spinetta, Los Violadores, y Charly García). En cuanto a trascender más allá de Latinoamerica, por ahora es apenas una expresión de deseo por parte de Miguel Mateos/Zas y Soda Stereo. Ya Charly intentó en el ’84 penetrar en otros mercados y descubrió que el asunto no es tan fácil).

Con respecto a las grabadoras, basta con echarle un vistazo al mercado, donde Interdisc (y su otro yo: CDA)siguen contratando y lanzando disco tras disco. Microfón ha re-editado gran parte del material del viejo sello Talent de Jorge Alvarez (más de 20 placas en 6 meses, además de una recopilación de temas inéditos que Pedro Pujó halló en los depósitos de la compañía). RCA sigue con La Torre, Litto Nebbia y Lalo de los Santos, agregando a Raúl Porchetto, Clap, Casanovas, Gabriel Ogando, Los Encargados, Sandra Mihanovich y Mónica Posse. EMI mantiene con cada vez mayor difusión a Fito Páez, Juan Carlos Baglietto y Silvina Garré, incorporando este año a otros rosarinos: Identikit. Y, en el último año, CBS ha contratado una inimaginable cantidad de artistas para el público de rock: Virus, Soda Stereo, Sumo, Charly García, Cosméticos, David Lebón, Rubén Rada, Los Enanitos Verdes, Riff, Sobrecarga, María Rosa Yorio, Instrucción Cívica, Arco Iris, Eva y los Pecadores, y Boxer. Por supuesto que el entusiasmo empieza a diluirse cuando se ve que nada es tan sencillo; a fin de año CBS empezó a devolver contratos de artistas con menos de 300 LP vendidos, e Interdisc sigue sobreviviendo a pesar del diario augurio del cierre inminente.

¿Cuál es, en definitiva, el panorama actual? A pasar de los vaienes, es alentados. Hasta hace pocos años, el rock fue marginal y no por propia elección. Creó sus propios mitos y un amplio marco de referencia que es único entre los países de habla hispana. Ahora, lo que genéricamente llamamos “rock” debe crecer, evolucionar en lo musical y especialmente en lo poético. Hay que llevar todo los mensajes del rock más allá de una elite y hacerlo popular. Ese es el desafío.

Boletos, pases y abonos

Los Violadores, al igual que Charly, se presentaron en Chile, donde hicieron un par de shows junto a Los Prisioneros (un grupo local que en julio editará su LP en Argentina y hará conocer sus hits “Latinoamérica es un pueblo al sur de Estados Unidos” y “La voz de los ’80″). El grupo liderado por Stuka y Pil-Trafa recibió buenos comentarios y preparó el terreno para una gira meses después. Chile ya es otro país donde el rock de músicos argentinos encontró un lugar importante. Durante los siguientes meses, bandas como GIT, Soda Stereo, Zas, y Virus recorrerán Chile y Perú con un éxito inimaginable, convocando a decenas de miles de fervorosos fans.

Buenos Aires también recibe visitas importantes: Pat Metheny, Charlie Haden y otros grandes del “jazz ECM”, quienes durante más de 5 funciones llenan el pequeño Pub Shams. Mientras tanto, el 15 de marzo, GIT llena el estadio Obras e inicia una interminable serie de shows que aumentarán aceleradamente su popularidad. Su “disco negro” vende muy bien y no cesan de llenar estadios en el interior. Su siguientes LP, editado sobre el final de año, es un disco de oro “real” antes de salir a la venta. Quien ve caer su convocatoria es Facundo Cabral, cuyo espectáculo “Entre Dios y el Diablo” no se acercó a la masividad que tuvo en 1984 y 1985. La frase publicitaria ya anunciaba textos menos “simples” que sus espectáculos anteriores: “¿Qué sucederá si el diablo decidiera hablar por boca de alguno de nosotros?”. Facundo pasará gran parte de 1986 cosechando aplausos en el exterior, especialmente México.

Soda Stereo convocó a más de 20 mil personas a sus funciones en Obras, en el marco de una (citando un tema de Fricción) “arquitectura moderna” y con un sonido soberbio. Filmaron todo para una posterior edición en un video-cassette de una hora de duración; un trabajo dirigido por Alfredo Lois compaginado a todo trapo e incluyendo un clip realizado en las ruinas del Pucará de Tilcara. Luego iniciaron una agotadora gira nacional, un viaje de difusión a Chile y unas refrescantes vacaciones de 15 días en Madrid, París, Londres y Nueva York, para luego volver y grabar su tercer LP, e iniciar una gigantesca gira Latinoamericana y de difusión en España. A fines de 1986 Soda Stereo es el grupo que más trabajó en el exterior, abriendo -de paso- el camino para los demás.

Comunicación sin emoción,
una voz en off con expresión deforme.
Busco algo que me saque este mareo,
busco calor en esa imagen de video.

Nada, nada personal.

Ella no puede pensar, está aburrida,
de tanto simular, cayó dormida.
Busco en TV algún mensaje entre-líneas,
busco alguien que sacuda mi cabeza, y no encuentro nada.

Nada, nada especial.

Sinceramente, sería tan bueno tocarte,
pero es inútil,
tu cuerpo es de látex,
pero siento nada.

(Nada personal, Soda Stereo)

Los demás recitales de este mes fueron el Luna Park de Viuda e Hijas de Roque Enroll (con un par de sketches ilustrando los temas, cambios en el vestuario de Viviana Santamarina y mucho público infantil-adolescente); el cuarteto Zupay en el teatro Astral (sin la popularidad de do años atrás); Memphis La Blusera en el Astros; y la visita de Arco Iris en Paladium (ante poca gente).

En mayo llegan los shows de Riff y luego Los Redonditos de Ricota (ambos en Paladium). Los músicos del mítico Patricio Rey, tras un sabio parate previo, convocaron a 1700 personas, la mayor cantidad de gente de todos los recitales del año en Paladium. Lo insólito (y a la vez saludable) es que luego volvieron a lugares de 300 personas, como el Centro Parakultural (ex-teatro de la Cortada) y a fusionar hechos extra-musicales como el trabajo de un fotógrafo suizo con dos proyectores de diapositivas y música de fondo (a la mejor usanza lisérgica de los sesenta).

Los días 16 y 17 de mayo, a manera de corolario de muchos shows en el interior, Virus graba un LP en vivo en Obras. Simultáneamente, su “Locura” de fines del ’85 llega a la categoría de disco de platino, confirmado que el grupo está en un poco de popularidad.

“Tu imaginación me programa en vivo,
llego volando y me arrojo sobre tí,
salto en la música, entro en tu cuerpo,
cometa halley, cópula y ensueño.

Tuyo, tuyo, luna de miel.

Tu madre no podrá interceptarme,
perfecto, hermoso, veloz, luminoso,
caramelos de miel entre tus manos,
te prometo una cita ideal, adorando la vitalidad.

Gozo, tuyo, luna de miel.

(Una luna de miel en la mano, Virus)

Quienes de a poco asoman por pequeños teatros son los grupos paralelos de Andrés Calamaro y Los Twist; por ejemplo Escuela Basilio, Penca (junto al increíble Patricio Bisso), y otros originados en delirios de entrecasa (y del mini-estudio El Hornero Amable de Calamaro). Mientras tanto, por las radios se escucha -imitando una costumbre del Norte- versiones extendidas de hits de María Rosa Yorio (ahora rebautizada Yorio, a secas) y Soda Stereo. Hacia fin de año se editará un LP integrado exclusivamente por versiones maxis de varios artistas. Otro método de difusión que utilizaron muchos artistas a partir del ’85 fue grabar sus temas más conocidos cambiando la letra para que se utilicen como cortina de radios como la Rock & Pop Latina. Obviamente, nadie criticó el hecho cuando lo hicieron Calamaro y La Torre, pero al unirse Spinetta los rockero más conservadores elevaron su protesta. “Por qué soy tan ajeno a esas cosas?” exclamó Spinetta en un reportaje, “øQué represento, a un oficialismo del rock? Hice lo de la Rock & Pop simplemente porque quise hacerlo. Nadie me lo pidió y nadie puede suponer que lo hice por guita. Quiero disociarme de los que abucharon a Charly cuando lo presenté en el Luna Park, y quiero disociarme de los timoratos que piensan que Spinetta es un tema volado y nada más”.

A mediados de año se hace muy evidente la gran cantidad de grupos nuevos que surgieron en el último año. En Paladium se organiza un Festival Subte (“Subterrock”), con bandas como Biorsi, Errehache, Los Argentino, Marte Ataca, y Cadillac. La idea -aparte de ser excelente para ver que pasa más allá de los conocidos de siempre- paree entusiasmar a los organizadores, ya que en agosto y noviembre se hacen otros encuentros similares y con músicos aún menos conocidos (como Sector Diván, Hollywood Nunca Aprenderá, Don Cornelio y La Zona, Clonos, Contactos, Beso negro, y Datos Personales). Ahí se demostró el gran movimiento local, aunque con pocas propuestas destacándose y siendo un lugar común el “sonar como...” (Virus, Soda o Zas) en vez de realizar un estilo propio. Sin embargo, ante el éxito sólo parcial y posterior cese de recitales grandes, además del confuso panorama del rock, muchos periodistas comenzaron a mencionar una “crisis” local.

¿Crisis? Quizás de talento o creatividad, incluso una falta de inteligencia al pretender llevar un show de la misma calidad de Obras al interior (debido al alto precio de las localidades que implicaría semejante traslado de equipos de luz y sonido). pero no es posible hablar de una falta de dinamismo, ¡hace varios años que no surgían tantos grupos en Argentina!

Una significativa asistencia de público que volvió a convocarse del rock al mismo tiempo que volvió a verse que la baja de público a recitales se debe en gran parte a la situación económica. El 21 de septiembre, como parte de los festejos de los 100 días de Democracia, más de 100 mil persona llenaron la zona cercana al Monumento a la Bandera en Rosario, para ver (gratis) a Juan Carlos Baglietto, Fito Páez (con invitados de lujo como Spinetta, y Las Viudas en coros), Silvina Garré, Jorge Fanermole, Identikit, Efe Eme, Adrián Abonizio, Liliana Vitale, y Antonio Tarragó Ros.

Los últimos meses del año conglomeraron la habitual cantidad de recitales para presentar flamantes discos: Patricio Rey y Los Redonditos de Ricota (nuevamente colmando la capacidad de Paladium y cerrando una etapa al cambiar la formación de la banda), Raúl Porchetto (llenando Obras y haciendo temas del muy vendido “Noche y día”), Juan Carlos Baglietto (con sus nuevas versiones de viejos temas del rock local), Fito Páez y Luis Alberto Spinetta (y un LP doble con ribetes de verdadero “clásico”), Pedro Aznar, Víctor Heredia (presentando una obra conceptual tras un año de ausencia de los escenarios y convocando a más de 50 mil personas a sucesivos Luna Park), Silvina Garré, Piero, Lo Violadores, Clap (una de las propuestas nuevas más relevantes), GIT, Sandra Mihanovich, El Trío (en el Luna Park, un hecho bastante inédito para la música instrumental), Vox Dei (en excelente estado, haciendo “La Biblia” para un LP en vivo y augurando un buen ’87), y muchos más. La gran sorpresa fue la excepcional visita de Siouxsie & The Banshees, llenando Obras y convocando a una extraña fauna de punk porteños y los consabidos “punks de fin de semana” que no tuvieron mejor idea que escupir a la cantante durante todo el show, mereciéndose los epítetos y los golpes con el micrófono. Al margen de los grandes números, la escena porteña actual presenta una nutrida cantidad de grupos y espectadores de cosas nuevas y marginales, desde La Organización Negra (en Cemento) hasta los festivales de “teatro malo” organizado por Vivi Tellas, pasando por un amplio espectro de propuestas similares al punk del ’76 londinense (Todos Tus Muertos), con un código nuevo y propio, además de lugares de encuentro específicos (el Centro parakultural en San Telmo , La Pared de Callao y Corrientes, y pequeños teatros del Abasto).

Pronta entrega

Siguiendo con la buena costumbre de organizar festivales, a principios de año la provincia de Córdoba realizó dos encuentros: el Festival de La Falda y el Chateau Rock. El primero fue el 9 y 12 de enero, en el Anfiteatro Municipal de La Falda, y la programación tuvo la característica de agrupar a los artistas de acuerdo a su estilo o a un público en común Así, el jueves 9 fue irónicamente denominado “el día de la protesta”, con Miguel Cantilo, Jorge Fandermole, Juan Carlos Baglietto, Alejandro Lerner, y Nacha Guevara (por primera vez en un ambiente de este tipo, aprovechando una banda y una imagen de ribetes rockeros). El viernes 10 fue “el día hippie”, con la presencia de la solista Inés García, Claudia Puyó, Fito Páez, Luis Alberto Spinetta (apadrinando a Sergio Fernández dentro de su set), y León Gieco. El sábado 11 fue “el día moderno”, dado que tocaron metrópoli (una semana después de una sorprendente presentación en el Bauen), La Torre, GIT, Soda Stereo, Miguel Mateos (haciendo sólo tres temas porque Zas estaba en plena época de cambios de formación), Y Virus )que cerró el día haciendo “Carolina” junto a Calamaro y Charly). El último día -siguiendo con las ironías de entrecasa- fue “el día psicobolche”, porque estuvieron Posdata, Los Trovadores, Litto Nebbia, Lalo de los Santos (cuya presentación fue injustamente boicoteada por Piero y su productor), Piero, y Antonio Tarragó Ros. La asistencia del público fue pareja durante todo el festival, promediando las 8000 personas por noche, aunque debido a la cantidad de colados no se puede concluir que eso redundó en un éxito económico. A diferencia de otros años, el público escuchó con bastante tranquilidad y respeto a los grupos, que en general presentaron shows muy ajustados (“profesionales” dijeron algunos, “asépticos” opinaron otros) e integrados por sus temas más conocidos. También hubo artistas nuevos dispersos a lo largo de la programación, por ejemplo Analía y los Accesorios, MPA, Señor Mordaz, Bandido, Alioth, Ariel Borda, Aída Albert, y el Grupo Vocal Estilo.

La segunda edición del Chateau Rock tuvo como protagonistas a la mayoría de los artistas “del momento” y a muchos grupos nuevos. Participaron GIT (llevándose una de la mayores ovaciones y anticipando la extraordinaria popularidad nacional de mediados de año en adelante), Sumo, Virus, David Lebón, Riff, Los Violadores, Soda Stereo, Rubén Goldín, Fabiana Cantilo, La Torre, Fito Páez, y Juan Carlos Baglietto. Además estuvieron el cubano Santiago Feliú y los brasileños de Blitz, Raíz Da Pedra y Os Paralamas Do Sucesso. Y por el Interior (prácticamente relegado ante la hegemonía porteña) aparecieron Garaje, Sergio Tiraboschi, Ciempies, Identikit, Tschopp-Varak, La Naranja, Corte y Confección, Tamboor, Ariel Borda, La Legión, Carlos Piano, y Los Músicos del Centro. Paralelamente al festival en sí, hubo “Clínica musicales” a cargo de Pedro Aznar, Roberto Tschopp, Julián “Pelusa” Navarro, Amado Cesar Caniza, y Alfredo Castro.

De vuelta en Buenos Aires, los hechos principales eran los recitales gratuitos en Barrancas de Belgrano, donde -ante unas 10 mil personas- actuaron sucesivamente cada fin de semana Marilina, Lerner, Fito, Lebón, Baglietto, y un impresionante Spinetta sólo con su guitarra bajo una noche poéticamente estrellada. En Shams sonaba la música de Gary Burton, mientras dos artistas grababan algunos temas n portugués. Por un lado, Sandra Mihanovich con el material de su LP “Como la primera vez” (que no llegó a terminarse ni editarse), y por otro lado Litto Nebbia haciendo otra versión de su disco “En Brasil, aquí y ahora” (que se lanzó en Brasil como “O segredo da vida”).

El verano encontró a muchos artistas recorriendo la costa Atlántica sin la intensidad de otros años. Algunos grupos de convocatoria masiva tocaron poco pero ante miles de espectadores, como Miguel Mateos/Zas en mar del Plata (12 mil personas), y los que más rabearon fueron Soda Stereo y El Trío Vitale/Baraj/González, quienes además vendieron la envidiable cifra de 30 mil placas de su primer álbum, todo un récord para las producciones independientes. Por las radios no cesaba de sonar “Mensajes en la radio” del maxi de Mateos/Zas, y en las disquerías aparecían las re-ediciones del sello Microfón (Sui Generis, Pescado Rabioso y otros).

Una tarde, la Plaza de Mayo encontró un Charly García hablando en inglés y tocando para las cámaras de un famoso noticiero estadounidense que estaba haciendo un informe especial sobre Argentina (y que irónicamente se preocupó por darle a la música joven un espacio que aún escatiman los medios locales). Allí, Charly hizo debutar su nueva banda, formada por Calamaro y tres músicos de Fricción: Richard Coleman, Cristián Basso y Fernando Samalea. Días después se dirigió con ellos a Chile, para volver en marzo y presentar en Paladium (junto a Pedro Aznar y el baterista Casey Scheverrell) el material de “Tango”.

Anterior - Siguiente

Volver al índice