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Historia del Rock en Argentina

1985

Nada menos, nada más

En agosto, Miguel Mateos/Zas y luego Alejandro Lerner llenan el Luna Park con un extraño pretexto: presentar sus discos grabados en vivo. En el caso de Zas, nuevamente sorprende su convocatoria y el imparable ascenso de popularidad. Zas ya es claramente el grupo más popular del país.

Yo no busco lo que vos tenés, yo no quiero hacerte ningún test,
sigo siendo un gato en la ciudad, dame una oportunidad.
Tengo a un ruso y a un yanqui dentro de mi habitación,
que se juegan mis zapatos y mi foto de graduación en un Atari.
Son las cuatro y no puedo dormir, salgo a la calle a pelear por mí,
Sólo me muevo bien y la noche me tomó por rehén.
Alguien tira para abajo, yo me trato de zafar,
alguien que grita, ‘Es de los nuestros’, alguien que lo va a buscar.
Pero venga lo que venga, para bien o mal, tirá, tirá para arriba, tirá.
Si no ves la salida, no importa mi amor, no importa: vos, tirá.

Tirá, tirá para arriba, no hay horas perdidas,
no aflojes, mi amor, no aflojes, vos, tirá.

Y ano podrás quejarte si no encuentras lo que buscabas en tu corazón
y si te agarrás los dedos contra una puerta pesada,
estoy seguro que tu grito romperá lo vidrios de la Casa Rosada.

La belleza de tu pierna escapándole a la sábana,
tu sexo a la deriva y la loca ilusión que algún día
inventamos para todos un mundo mucho mejor.
Por ahora, Lola, soplá la vela, Lola, que yo apago el televisor.
(Tirá para arriba, Miguel Mateos/Zas)

Otro Luna Park lo hace Víctor Heredia, pero el gran recital del mes es la visita del Pat Metheny Group, con Pedro Aznar en sus filas y logrando un éxito sorprendente: llenar más de un Obras con un estilo musical generalmente reservado a pequeños teatros.

Septiembre marca el décimo aniversario de Adiós Sui Generis, mientras que Charly se embarca en un proyecto junto a Luis Alberto Spinetta. Hacen algunos demos, se presentan en televisión (en el decoroso “Cable a tierra” de ATC) y finalmente se desbanda, prometiendo terminar el LP en el futuro. De ahí, Luis emprende un trabajo solista que se titulará “Prive” y que incluirá un par de temas resultante del trabajo con Charly. Por su parte, García terminará grabando el maxi-simple “Tango” junto a Pedro Aznar en Nueva York, no sin antes ultimar los detalles de los discos de Fabiana Cantilo, Celeste Carballo, y Suéter (en su calidad de productor artístico).

En Rosario se hace un festival el fin de semana del 12 de septiembre, pero el público no acude, quizás debido a la ausencia de figuras masivas como Fito Páez y Juan Carlos Baglietto, siendo Litto Nebbia quien presenta el mejor set (junto a Manolo Yanes y Oscar Feldman). Tampoco resultan exitosos los festivales del día de la primavera en Buenos Aires, también debido a la abundancia de grupos nuevos y la falta de números grandes. Cierra el mes David Lebón, haciendo un Obras pleno de seguidores incondicionales.

Nuevamente empiezan en octubre los recitales “de fin de año”, presentando discos. Así, el uruguayo Leo Maslíah intenta llenar un Astros, y mercedes Sosa hace un par de Luna Parks. Pero el evento especial es el Primer Festival Rock & Pop, auspiciado por la radio homónima (que además lanza el primer ejemplar de su revista, conformando un paquete de productora/radio/revista). Se realiza en Vélez a lo largo de tres fechas, donde actúan los músicos más importantes del país, como Charly García, Miguel Mateos/Zas, virus, Soda Stereo, La Torre, Fito Páez, Juan Carlos Baglietto, Los Abuelos de la Nada, GIT y Sumo. Además estuvieron los brasileros Blitz, los españoles La Unión, y la actuación especialísima de John Maryall, Nina Hagen e INXS (en un show de un nivel pocas veces visto en un grupo de rock: excelente sonido y escena).

1985 termina con infinidad de grupos actuando en la Capital: Litto Nebbia (junto al armoniquista Maurico Einhom), Marilina Ross (con una puesta escenográfica bien teatral), el trío Vitale-Baraj-González (demostrando la calidad y popularidad de su música de fusión), Nacha Guevara (con imagen roquera y un grupo de rock acompañándola, intentando renovar su público), Fito Páez (llenando un Luna Park y confirmando su importante lugar en el panorama local), Piero (colmando varios Luna Park), Virus (también en un excelente momento de calidad y popularidad), Sumo y Riff (reformando junto al novel Juan Antonio “Jaf” Ferreira y Oscar Motro, además de Vítico y Pappo).

Los resultados de la encuesta 1985 de la revista Pelo fueron las siguientes: Mejor Grupo: Soda Stereo. Grupo en Vivo: Zas. Grupo Revelación: Sumo. mejor Disco: “Rockas Vivas”. Mejor Tema: “Nada Personal”. Personalidad: Charly García. Compositor: Fito Páez.

¿Quién dijo que todo está perdido?
Yo vengo a ofrecer mi corazón.
Tanta sangre que se llevó el río,
yo vengo a ofrecer mi corazón.

No será tan fácil, ya sé que pasa;
no será tan simple como pensaba:
como abrir el pecho y sacar el alma,
una cuchillada de amor.

Luna de los pobres, siempre abierta,
yo vengo a ofrecer mi corazón.
Como un documento inalterable,
yo vengo a ofrecer mi corazón.

Y uniré las puntas de un mismo lazo,
y me iré tranquilo, me iré despacio,
y te daré todo y me darás algo,
algo que me alivie un poco nomás.

Cuando no hay nadie cerca o lejos,
yo vengo a ofrecer mi corazón.
Cuando los satélites no alcance,
yo vengo a ofrecer mi corazón.

Hablo de países y de esperanza,
hablo por la vida, hablo por la nada,
hablo de cambiar esta, nuestra casa,
de cambiarla por cambiar nomás,

¿Quien dijo que todo está perdido?
yo vengo a ofrecer mi corazón.

(Yo vengo a ofrecer mi corazón, Fito Páez)

Malos vecinos

En el mes de mayo hace un Luna Park Spinetta Jade, para luego disolverse debido a verdaderos problemas internos y extra-musicales. También hacen sus visitas periódicas Paco de Lucía (en el Coliseo), y Roque Narvaja (un Obras y posterior gira que desemboca en un Astros a fin de año). Y el 25 se presenta Charly García en el Luna Park, en uno de los espectáculos más completos del año, presentando “Piano Bar” junto a los tres GIT y Fito Páez, además de contar con un completo cuerpo de baile coordinado por Jean-Francois Casanovas y que desarrolló un perfecto complemento visual en una plataforma situada por encima de los músicos. Además, la escenografía la diseñó Renata Schssheim. Con “Piano Bar”, Charly dejó de lado un sonido de estudio, optando por la fuerza de un grupo tocando en vivo, faceta redondeada por las contundentes letras del LP, como Demoliendo hoteles:

Yo que crecí con Videla, yo nací sin poder,
yo que luché por la libertad pero nunca la pude tener.
Yo que viví entre facistas, yo que morí en el altar,
yo que crecí con los que estaban bien,
pero a la noche estaba todo mal.

Hoy paso el tiempo demoliendo hoteles,
mientras los plomos juntan los cables, cazan rehenes.
Hoy paso el tiempo demoliendo hoteles,
mientras los pibes allá en la esquina pegan carteles.

Yo fue educado con odio y odiaba a la humanidad,
un día me fui con los hippies
y tuve un amor y también mucho más.
Ahora no estoy más tranquilo,
¿y por qué tendría que estar?
Todos crecimos sin entender
y todavía me siento un anormal.

Los siguientes recitales importantes son los de Juan Carlos Baglietto y Fito Páez en Obras (un encuentro que anticiparon informalmente el 23 de marzo en La Esquina del Sol), Facundo Cabral en el Luna Park, La Torre en el Astros, Soda Stereo también en el Astros (sin duda alguna es -junto con Zas- el grupo del momento). Y a mediados de junio, Los Abuelos de la Nada graban un disco en vivo en el teatro Opera, con una formación sin Gustavo Bazterrica (reemplazado por Gringui Herrera en calidad de invitado) y con un evidente aire a despedida, debido a las diferencias entre Miguel Abuelo y Andrés Calamaro.

De golpe decrece la escena de los pubs: cierran Stud y El depósito, se muda La Esquina del Sol, y sólo se inaugura Látex. El problema común a todos los pubs -aparte de la policía- son los vecinos: el ruido de los recitales origina planteos que generalmente terminan en algún tipo de acción legal.

Cara de velocidad

En abril se organiza un recital en el Luna Park con Silvio Rodríguez, Santiago Feliú y Afro-Cuba, demostrando la baja de interés por propuestas irónicamente denominadas “psico-bolches”: el público es considerablemente menor al de visitas anteriores y un recital posterior de Pablo Milanés resulta un virtual fiasco. Al igual que son Serrat, la convocatoria vuelve a su innegable importancia “normal”, sin más picos de furor.

Dos recitales de grupos en sorprendente e ininterrumpido ascenso son los de Virus en el teatro Astros, y las insospechadas 5 funciones de Zas en el Coliseo (donde la banda de Mateos registra “Rockas vivas”, un LP que venderá más de 200 mil unidades o sea el disco más vendido de la historia del rock local). En el Stud Free Pub se presenta Fricción, una banda de vanguardia con integrantes de La Nuca (Richard Coleman), Clap (Fernando Samalea y Cristian Basso) y Soda Stereo (Gustavo Cerati). Si bien sólo hacen un par de shows, la prensa y el público más conocedor los popularizan en el nivel de bandas underground. Tanto Fricción como Clap llegarán a grabar un disco en 1986, confirmando la facilidad de algunos grupos para acortar el tiempo de espera para el disco debut. Quienes también editan su primer álbum son Sumo (contratados por la multinacional CBS, quien luego incorpora a su staff a David Lebón, Cosméticos, La Sobrecarga, María Rosa Yorio y el Proyecto Tango de Charly García y Pedro Aznar). Y los que prefieren seguir en la tónica independiente son Patricio Rey y Los Redonditos de Ricota, quienes sacan -y agotan fácilmente- seis mil discos y cassettes de “Gulp!”, editado totalmente a pulmón. Sin lugar a dudas, esta actitud -sumada a su excelente música rock- hace que Los Redonditos sean la cumbre del movimiento del pubs, convocando casi semanalmente a lo largo del año a una fiel horda de fans.

Otro grupo que visita el país es Quiet Riot, que arriban casi un año después de su mejor momento. Igualmente llenan un Luna Park el 19 de abril, pero causando los inevitables accidentes, en gran parte debidos a una deficiente organización.

Se fuerza la máquina

Al igual que el año pasado, continúan los recitales gratuitos en Barrancas de Belgrano, presentándose artistas como Juan Carlos Baglietto, David Lebón y Luis Alberto Spinetta. En la costa Atlántica, los temas más escuchados son los de Soda Stereo, Charly García (de “Piano Bar”) y Miguel Mateos/Zas. En cuanto a recitales, quien actúa más seguido a sala llena es -insólitamente- Facundo Cabral. Mientras tanto, en Buenos Aires hace una magra presentación Rubén Rada, con el espectáculo “Adar Nebur” sin el abundante público de un año atrás. Como consecuencias de Rock in Río, se anuncia la venida de Nina Hagen y Rod Stewart, pero ninguna llega a concretarse. La novedad es que el 23 de enero empieza a transmitir la radio FM Buenos Aires “Rock & Pop”, con un enfoque que revolucionará la radiofonía FM argentina: basando toda la programación en pasar música, sin más intervención de locutores que para anunciar los temas y las publicidades. Esta idea de Marcelo Morano y Daniel Grinbank captará la gran mayoría de la audiencia en frecuencia modulada, logrando buen apoyo publicitario y originando las inevitables imitaciones. Más tarde, aparece FM Laser, sin mayor diferencia que dejar de lado el rock pesado y la música nacional. Recién en 1986 aparecerán otras variantes de esta idea: radios de FM como “Inolvidable”, “Latina”, “Horizonte” y la inteligente “EMF Okey”.

Quienes sí llegan después de Rock in Río son los míticos Yes, con un impresionante despliegue tecnológico al servicio del sonido y la escenografía. La formación presentó en un set impecable el material de su reciente LP “90125″ y un manojo de greatest hits, complementando la dupla esencial de John Anderson y Chris Squire con el joven Trevor Rabin, el resucitado Tony Kaye y el baterista Alan White. Actuaron en Vélez con aceptable asistencia del público, y el lado oscuro de la visita fue Colver a comprobar la existencia de intransigentes grupos cuya convivencia democrática resulta imposible: rodeando las presentaciones de Yes surgieron amenazas de muerte contra el productor (Alfredo Capalbo), los músicos (“por ser ingleses”) y al público. Evidentemente, el nacionalismo mal entendido se anotó otro tanto en su negro historial.

A fines de febrero se anuncia la llegada de tres artistas -Moris, Elba Ramalho y Ney Matogrosso- pero nuevamente no pasan de rumores. ya entrando en marzo, se organiza en la ciudad de Córdoba el Festival Chateau Rock ’85, así bautizado por tener como escenario el estadio mundialista Chateau Carreras. Desfilan músicos de gran popularidad como Raúl Porchetto, Juan Carlos Baglietto, Fito Páez, La Torre, Miguel Mateos/Zas, GIT, David Lebón, y Soda Stereo; otros en ascenso como Autobús, Los Enanitos Verdes, posdata (de Córdoba), María Rosa Yorio, y Tamboor; además de un par de grupos y solistas de menor convocatoria (Cienpies, Pablo Di Pretoro y La Ronda, Virgen, Mama, La Legión, Marcelo Stutz, Mundo Nuevo, el Bocha Montalvo, e Inés García). Lo importante detrás de este evento fue el apoyo de la Municipalidad local, destinándose las eventuales ganancias al plan de construcción de viviendas. Así, el rock se incorpora de lleno a la vida política del país, dado que este tipo de festivales siempre tendrán un dejo de trasfondo político. Pero no debiera existir temor por “incorporarse al Sistema” o plegarse a la “domesticación de los jóvenes”. Todo lo contrario: el rock argentino debe aprovechar esas oportunidades y utilizarlas con inteligencia. Como bien plantean los ecologistas, estar “con un pie adentro y otro afuera”.

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