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Historia del Rock en Argentina

1978

Cuanto tiempo más llevará

En el mes de abril, coincidiendo con la edición de su libro “Guitarra negra”, Luis Alberto Spinetta realizó un ciclo de recitales en el teatro Astral junto a la Banda Spinetta, formada por Luis Cerávolo, Eduardo Zvetelman, Bernardo Baraj y Eduardo Sanz. Cinco meses después se presentan en el recién inaugurado estadio Obras, construido en apenas 6 meses (sin escatimar costos, cual elefante blanco del Proceso) porque dentro del marco del Mundial ’78 se realizaría un torneo internacional de Básquet. El invitado especial de ese concierto fue Gustavo moretto, quien se destacó en el “Tríptico del eterno verdor”.

A mediados de año se separa el dúo Pastoral, tras llenar el Luna Park el 14 de abril y participar en el Festival de la Fundación de la Genética Humana. Por problemas de contrato, al año siguiente deben grabar una place que nunca presentaron en vivo. Alejandro de Michele intenta seguir adelante con el grupo Capitán Fantasí (que no llegó a debutar), y finalmente formó Merlín junto a Gustavo Montesano. Miguel ¡ngel Erausquín -por su parte- intentó formar La Máscara de Menta (que tampoco llegó hacer shows) y después se abocó a una interrumpida carrera solista.

El 7 de julio, en el Luna Park se hace otro gran festival que tuvo mala organización y poco público. Estaban programados Raúl Porchetto, el Expreso Zambomba (con Willy Gardi), Rodolfo Mederos (ovacionado), Bubú (ya sin Miguel Zavaleta), y un trío con Rinaldo Rafanelli, Gustavo Bazterrica y Gonzalo Farrugia. El detalle sobresaliente y por demás elocuente fue que este trío (junto a invitados como Alejandro Lerner y Jimmy Santos) interpretaron “La autoridad es la que nos cuida”... y la policía se los llevó presos desde el escenario.

El siguiente recital importante en el Luna Park fue de Nito Mestre y los Desconocidos de Siempre (el 25 de agosto), presentando su segundo LP entre una sala repleta de globos. Ese mismo mes hizo un ciclo modestamente exitoso la gente de Aucán, en el teatro del Centro. También empezaban a sonar las melodías de Patricio Rey y los Redonditos de Ricota, una agrupación bien underground con bases en gente de La Plata allegada a lo que fue La Cofradía de la Flor Solar.

En octubre, en un recital de Mercedes Sosa en la ciudad de La Plata, la policía se llevó presa a la cantante y a unas 350 personas. Aunque ella salió a las 18 horas, el hecho fue decisivo para que el año siguiente se radicara en París. Al mismo tiempo, en el teatro Embassy, la compañía de Pepe Cibrián (°Con Sandra Mihanovich!) hacía una obra musical al estilo del norteamericano “A chorus line”, pero irónicamente titulada “Aquí no podemos hacerlo”.

A fin de año, la gente de MIA realiza un importante ciclo en el teatro Santa María. De ahí saldrá el disco triple “”Conciertos”, pero el ciclo iba más allá de lo estrictamente musical: durante todo el mes, los lunes había conferencias sobre música, poemas y radio; los miércoles actuaban músicos invitados, como Redd; y los fines de semana había dos funciones de conciertos MIA.

El 18 de diciembre, Raúl Porchetto presentó “Volando de vida” en el teatro Pemier. Vox Dei hizo un Obras con el material nuevo (“Gata de noche”) y los hits de siempre; luego iniciaron una mini-gira por el Sur. La formación era Ricardo Aoule, Willy Quiroga y Rubén Basoalto.

Ya está en Buenos Aires el uruguayo Rubén Rada, quien se aprestará a formar una banda de “Candombe-jazz y rock”. También está haciendo pequeños shows la cantante Celeste Carballo. En Rosario, el muy joven Fito Páez anda formando su primer agrupación, neolalia. Más tarde integrará brevemente Staff y tras conocer a Rubén Goldín formarán El Banquete, época en que compone infinidad de temas, algunos que grabará Juan Carlos Baglietto en 1982, como “La vida es una moneda” y “Actuar para vivir”.

Nito Mestre y los Desconocidos de Siempre fueron votados como el grupo del año en la encuesta anual de Pelo. Los demás rubros los acapara Serú Girán: grupo revelación, disco del año y mejor tema (“Seminare”).

Quiero ver, quiero entrar,
nena, nadie te va a hacer mal, excepto amarte.
Vas aquí, vas allá,
pero nunca te encontrarás al escaparte.

No hay fuerza alrededor, no hay pociones para el amor,
¿dónde estás, dónde voy?
Porque estamos en la calle de la sensación
muy lejos del sol, que quema de amor.

Te doy pan, quieres sal,
nena, nunca te voy a dar lo que me pides.
Te doy Dios, quieres más,
øes que nuca comprenderás a un pobre pibe?

Esas motos que van a mil sólo en viento te harán sentir,
nada más, nada más.
Si pudieras olvidar tu mente frente a mí
sé que tu corazón diría que sí.

Tratando de crecer

Después del Festival del Amor de noviembre del ’77, Charly García y David Lebón van a Brasil, a una casa alquilada en Buzios para componer y ensayar temas nuevos. Allí se encuentran David con su esposa e hija, algunos invitados, y Zoca. Están sin un peso y aún hoy David recuerda la absurda situación de estar viviendo en una gran casa pero sin plata para comprar comida... incluso hubo días donde subsistieron gracias a la feijoada y la habilidad de David para pescar. Charly vuelve a Buenos Aires para aclarar el problema del dinero de un contrato por dos años. Le adelanta plata, Charly alquila un camión para pasar los equipos al Brasil y llevarlos a un estudio de grabación en San Pablo donde estaría esperando Billy Bond. Ya estamos a mediados de 1978. Durante esa estadía en Buenos Aires, Charly recluta a Oscar Moro y a un virtuoso bajista que vio tocando en el grupo de Parentella: Pedro Aznar. Tras grabar el disco debut de Serú Girán, vuelven a Buenos Aires y se presentan por primera vez el 28 de julio en el Festival de la Fundación de la Genética Humana. Es en el Luna Park, junto a Nito Mestre y los Desconocidos de Siempre (que en marzo adelantó los temas de su segundo LP en un ciclo en el teatro Estrellas), Pastoral (ya pronto a separarse), León Gieco (a la vuelta de su viaje por Estados Unidos y Latinoamérica), Horizonte y los portugueses Casa das Máquinas. Fue un festival muy mal organizado, con un sonido tan deficiente que gran parte del público decidió protestar -absurdamente- tirando al escenario las pila de sus grabadores (llevados para piratear las actuaciones). Tras ese fallido debut, Charly parte a Los ¡ngeles para mezclar el disco y para que una orquesta dirigida por Daniel Goldberg le pusiera una sección de cuerdas a algunos temas. La presentación de Serú Girán se hace el 3 de noviembre en el novel estadio de Obras Sanitarias. El despliegue fue impresionante (23 músicos de orquesta en escena y una pantalla gigante de TV color), pero al público le cayeron mal un par de bromas irónicas de Charly y David. Por ejemplo, satirizando la moda de la música disco (estamos en pleno año de fiebre Travolta) Charly anunció que “Vamos a hacer un tema disco for the people of Argentina” y arrancaron con “Discoshock” (que se editó inescrupulosamente en un disco de Billy Bond cuando eran tan solo una zapeada y broma de entrecasa). David, por su parte, en un momento se acercó al micrófono y dijo, “Cuando era chiquito no, pero ahora ¡qué puto que soy!” logrando una gran silbatina, desconcierto general y que el diario La Opinión los tildara de homosexuales. Tal fue la incomunicación con el público que al final este pedía a los gritos que Serú hiciera el “Blues del levante”... a lo que Charly contestó “No vamos a hacer ninguno de los temas que piden” y la gente replicó gritando que “¡¡Charly nos cagó!!”. Charly cerró la discusión y el recital replicando terminantemente que “Ustedes se cagan solos”. Así empezó lo que será el grupo más popular del rock local. Tras semejante debut, los siguientes recitales (como el ciclo en el teatro Premier los días 7, 8 y 9 de diciembre) serán para revertir la opinión de gran parte del público y de los comentaristas.

Informe de un día

En 1978 ya no existen Crucis ni La Máquina de Hacer Pájaros, mientras que surgen más grupos de rock para seguir los pasos de Plus. Por ejemplo, con la vista más cercana a los Rolling Stones que a Led Zeppelin, está actuando Carolina, con Gringui Herrera, Suri y Miguel “Botafogo”, quien a mediados de año emigra a España junto a Pappo y Darío.

Durante el verano se separa el grupo Alas, sin llegar siquiera a editar su segundo disco, grabado con Pedro Aznar en el bajo (y que saldrá a la venta muchos años después). Alejandro Lerner empieza a formar Solopororo, un grupo que combina sus canciones con una fuerte dosis de jazz-latino A pesar del juguetón nombre (“Sólo por oro”), no llegan a editar más que un simple que no tuvo difusión alguna, y se limitan ala creciente escena de los pubs.

Parten a Estados Unidos tres ex-integrantes de Crucis y La Máquina de Hacer Pájaros: Pino Marrone, Aníbal Kerpel y José Luis Fernández, uniéndose al éxodo iniciado por Edelmiro Molinari y Gabriela, y coronado por la partida -en agosto- de Gustavo Santaolalla (quien eventualmente formará -en Los Angeles- Wet Picnic junto a Aníbal Kerpel). Otros músicos que parten al Norte son Litto Nebbia (quien recalará en México a mediados de año) y Gonzalo Farrugia (quien emigra en noviembre).

Contrastando con las partidas al exterior, los músicos del grupo tucumano Redd no muestran señales de ceder ante las adversidades. En abril se acercan a Buenos Aires para desembolsar el gasto de 16 horas de estudio de grabación y hacer su disco en forma independiente. Como reducto musical se inaugura Jazz & Pop (en Chacabuco 508), una idea de Astarita y González para crear un lugar donde cada día pueda tocar un grupo distinto. Con capacidad para 100 personas, es uno de los primeros ejemplos de lo que será la escena de los pubs, ámbitos ideales para zapeadas, grupos nuevos y solistas en busca de tocar en lugares más cálidos que los teatros. En Jazz & Pop, Rodolfo García escucha por primera vez a Claudia Puyó, una cantante que anteriormente integrara Anagris (junto a Aníbal Forcada) y Trigémino (con Marco Pusineri, Jorge Minissale y el Pollo Raffo). El productor Oscar López se entera y se interesa en ella; años después, cuando su agencia pierde a Celeste Carballo, contrata a Claudia y muy lentamente le produce un disco.

En mayo debuta y presenta su disco la gente de Saloma, quienes musicalizan poesías bien porteñas en un marco de música urbana y cuidadosos arreglos vocales. Una banda que empieza a tomar cada vez más importancia es Raíces, liderado por Roberto Valencia y Beto Satragni, quienes fusionan el rock con el jazz y el candombe. A mediados de año, Roberto se va a su rol de tecladista lo cubre un chico de 17 años llamado Andrés Calamaro. A fin de año realizan un memorable recital en el teatro Cómico, con un apoteótico final: una legión de tamborileros paseándose entre el público. Si se relacionan a estas dos bandas con el trabajo de Rodolfo Mederos con Generación Cero, se puede ver claramente que empieza a cristalizarse cada vez más la música del Río de la Plata, donde conviven el candombe con el tango, el jazz y el rock.

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