El sitio del rock en Argentina 20 años online
Historia del Rock en Argentina

1974

Juegos postergados

En el Auditorio Kraft se reúne lo que hoy sería un super-grupo, pero en el momento no se encaró alrededor de nombre y/o carteles, sino que fue una mera reunión de amigos. Se trata de Posuigieco, formado por Raúl Porchetto, Sui Generis y León Gieco, más la voz de María Rosa Yorio. Originalmente, Posuigieco fue el nombre que se les ocurrió para crear una editorial, idea que no prosperó. El recital tuvo un lleno absoluto y quedó gente afuera. En los afiches se anunciaba a “León Gieco y la banda de avestruces”, seguramente una broma de García sobre el reciente LP de León, “Banda de caballos cansados” (y cuyo simple erróneamente rezaba, “de caballeros casados”).

El acontecimiento del año ocurrió el sábado 16 de noviembre, al presentase en vivo el último y más ambicioso proyecto de Jorge Alvaez y Billy Bond: la nueva versión de “La Biblia”, de Vox Dei. Se usaron más de 400 horas de grabación, aglutinando a la mayoría de los músicos del rock del momento, todo fusionado con una orquesta (el Ensamble Musical Buenos Aires), y bajo la tutela del arreglador Gustavo Beytelman, uno de los pocos directores de orquesta que tuvo el rock local, Ese sábado de noviembre desfilaron por el escenario del Gran Rex la mayoría de los músicos que estuvieron en la grabación. A saber: Alejandro Medina, Claudio Gabis, Jorge Pinchevsky, Kivero Díaz, David Lebón, Sui Generis, Raúl Porchetto, Carlos Cutaia, Oscar Moro, Osvaldo Favrot, Fernando Berge, Carlos Goler, Claudio Martínez, Billy Bon, y otros. Sobre el génesis del proyecto, Billy Bond explica los siguiente: “Con Jorge queríamos algo que se pudiera vender al mundo. Después de pensarlo bastante, Jorge concluyó que la única obra que ya tuvo suceso y podría funcionar en otros mercados era La Biblia de Vox Dei, principalmente por la temática. Entonces La Pesada se puso seria... ¡hasta ensayaba!” Pero no pasó nada porque no era nuestra línea. Conseguimos editar la obra en Brasil, con las voces en portugués de tipos de allá, pero no pasó nada porque aún no había un mercado para esas cosas”.

A fin de año actúan Los Jaivas en el teatro Coliseo, con la participación especial de Ara Tokatlián y una orquesta. Hubo un recital/happening de Alejandro Medina en el teatro Latino. También debuta Reino de Munt, una banda de Raúl Porchetto que iba a llamarse Ganímides y que finalmente tuvo corta vida. Los integrantes eran Raúl, Alejandro Lerner, Horacio José Basuilio, y dos músicos que ensayaron pero no llegaron a tocar en vivo: Rubén Goldín y Lalo de los Santos, a quienes Raúl conoció en Rosario en enero y les dijo que lo llamaran si iban a Buenos Aires. Ellos bajaron a la Capital en marzo junto aun amigo, y el día 15 Raúl les ofreció integrar una banda. Pero a pesar de la inmensa alegría de esa noche lluviosa, la soledad de dos rosarinos en un medio hostil (°La Gran Ciudad!) fue mayor que el entusiasmo inicial. A fines de junio, Rubén volvió a Rosario y al poco tiempo Lalo -también desalentado- abandonó el proyecto.

Y en el teatro Coliseo, Sui Generis presenta su tercer disco, “Pequeñas anécdotas sobre las instituciones”, un trabajo que sufrió una profunda censura cuando el álbum se esta mezclando. Cuentan que Alvarez llegó al estudio y avisó a todos que había una prohibición que venía de un cargo tan importante que podía llegar a cerrar la grabadora si no “limpiaban” las letras. Por eso se cambiaron estrofas, y algunas canciones se sacaron del disco para ser reemplazados otros temas. De esta forma, el LP perdió todo el mensaje y la coherencia que tenía, quedando una obra entre sutil e híbrida.

El primer tema era Instituciones, donde la letra original decía,

Pero yo ya me harté de esta libertad,
no quiero más padre que acaricien mi espalda.
Soy un hombre que quiere andar
sin pedir permiso para ir a llorar.

Y lo que quedó es,

Siempre el mismo terror a la soledad,
me hizo esperar en vano que me dieras la mano
cuando el sol me viene a buscar
a llevar mis sueños al justo lugar.

Seguía “Juan Represión”, que finalmente quedó afuera y en su lugar se usó “Tango en segunda”, una canción compuesta a último momento.

Juan Represión viste un saco azul triste,
vive como pidiendo perdón y se esconde a la luz del sol.
Juan Represión sabe, no hay nadie que lo ame;
las balas que la gente tiene, lo asesinaron de pie.

Esta es la historia de un hombre que supo muy pocas letras
y soñó con la justicia de los héroes de historieta,
y se disfrazó de bueno con un disfraz de villano,
y los malos de la historia son los héroes cotidianos.

Pobre Juan, el odio te hace muy mal,
y esperas tu muerte junto con la madrugada
en manos de la sociedad.
Juan Represión sueña poder ser invisible y el temor lo va a matar.

Juan Represión grita, Juan Represión llora.
Está tan loco el pobre que hoy en la cárcel se encerró
Esta es la historia de un hombre que quiso ser sobre humano
y la realidad entonces se le escapó de las manos.

Y ahora juega a los ladrones junto con Batman y Robin
en un asilo de ancianos con payasos y gusanos.
Pobre Juan, que lástima me das.
Todos los reprimidos seremos tus amigos,
cuando tires al suelo tu disfraz

Después venía El show de los muertos, que perdió todo el sentido original por tratarse de una continuación directa de la historia de Juan Represión (el personaje que canta es Juan, diciendo “Tengo los muertos todos aquí...”).

El siguiente tema era “Las increíbles aventuras del Señor Tijeras”, que tenía otro final:

Yo detesto a la gente que tiene el poder
de decir lo que es bueno y lo que es malo también.
Sólo el pueblo, mi amigo, es capaz de entender.
Los censores de ideas temblarán de horror
ante el hombre libe a la luz del sol

En cambio, final conocido por todos dice:

No conozco tu cuerpo ni sé más quien sos,
vi tu foto en los diarios y nadie te vio;
la pantalla que sangra ya nos dice adiós,
te veré en veinte años en televisión,
cortada y aburrida, a todo color.

Pequeñas delicias de la vida conyugal no tuvo cambio alguno, pero a continuación no venía “El tuerto y los ciegos” (que también se grabó a último momento). En su lugar estaba el autobiográfico “Botas locas”:

Yo formé parte de un ejército loco,
tenía veinte años y el pelo muy corto,
pero -mi amigo- hubo una confusión,
Porque para ellos el loco era yo.

Es un juego simple el de ser soldado:
ellos siempre insultan, yo siempre callado.
Descansé muy poco y me puse malo,
las estupideces empiezan temprano.

Los intolerantes no entendía nada,
ellos decían ‘Guerra’, yo decía ‘No, gracias’.
Amar a la Patria bien no exigieron...
si ellos son la Patria, yo soy extranjero.

Se darán cuenta que aquel lugar
era insoportable para alguien norma,
entonces me dije ‘Basta de quejarme,
yo me vuelvo a casa’ y decidí largarme.

Les grité bien fuerte lo que yo creía
acerca de todo lo que ellos hacían;
evidentemente les cayó muy mal
y así es como me echaron del cuartel general.

Si todos juntos tomamos la idea
de que la libertad no es una pelela,
se cambiarían todos los papeles
y estaría vacíos todos los cuarteles,

Porque usar las armas bien nos enseñaron
y creo que eso es lo delicado.
Piénselo un momento, señor General,
porque yo que usted me sentiría muy mal.

El próximo tema era absolutamente distinto a la versión que salió a la venta. Se trata de Música de fondo para cualquier fiesta animada:

Había una vez, en la casa de un juez,
una fiesta impresionante:
vino y caviar, mujeres sin bailar
y marihuana en los cuartos.

Y un presidente hablando
sobre un pueblo en paz
y la manera de pacificar
a las bocas de los que pedían libertad.

Había una vez un país al revés,
sin jueces ni presidentes,
donde el oro y el sol pertenecían a la gente.
Yo miraba de lejos a este pueblo en paz,
y en mi plato no había nada para mí...
¿qué justicia habría entonces para el pueblo?

En el penúltimo lugar está el “Tema de Natalio”, que seguramente tenía en su lugar otro tema que grabó Su y Generis y que no se editó (incluso se escucha en una parte de la película “Adiós Sui Generis”): Nena, un tema conocido porque lo registró Serú Girán como “Eiti-Leda”.

Cierra el LP “Para quien canto yo entonces”, que también tenía otro final:

Y yo canto para usted, señor del reloj de oro.
Sé que para usted nada lo hará cambiar.
Pero quiero que se entere que su hijo no lo quiere.

A partir de este año empiezan a publicarse las encuestas anuales de la revista Pelo acerca del panorama musical local. Al margen del posible debate sobre su seriedad, en perspectiva sirven para conocer más datos de los hechos y personajes relevantes de cada año. La encuesta de Pelo sobre 1974, hecha en conjunto con el programa radial “Arrorock” (con un tal Daniel Grinbank al frente), muestra a Aquelarre como grupo del año y a Ave Rock como revelación.

Corriendo en la oscuridad

Miguel Cantilo vuelve del Sur y de su estadía en Arembepe, Brasil. Re-forma Pedro y Pablo, con la inclusión de Kubero Díaz. Los recitales tienen poca repercusión y deciden salir de gira como “La Cofradía y Pedro y Pablo”. Miguel también participa tangencialmente en la nueva versión de La Biblia; y gracias al apoyo de Piero graba “Apóstoles”, un disco que recién se editará en el ’82, tras la vuelta de Piero y la creación (junto a Pierre Bayona) de un pequeño sello discográfico.

A nivel barrios, el poeta Alberto Muñoz realiza un recital junto a Liliana y Lito Vitale. Hacen la “Obra Saturno” con Enrique Mono Villegas entre el público alentándonos a seguir adelante. Este recital es uno de los primeros antecedentes de lo que luego será MIA (Músicos Independientes Argentinos).

Empieza a filmarse “Alicia en el país de las maravillas”, que recién se estrenará en el ’76. El director Eduardo Plá le encarga la música a Gustavo Beytelman y el tema central lo canta Raúl Porchetto. La letra, de Charlie García, es la primera parte de lo que luego será la “Canción de Alicia en el país” (del LP “Bicicleta”, de Serú Girán). Otra obra a estrenarse en esos días es “Jesucristo Superstar”, con una producción de un nivel similar a la versión original norteamericana. Fuero cuatro meses de pruebas, se llegó a un elenco de 42 personas, se trajo una costosa consola de luces, y se reprodujo el particular escenario original. Entre los actores/cantantes/bailarines estaba Marcelo San Juan, personificando a uno de los apóstoles y ensayando el rol de suplente para el papel de Jesús. Todo esto se frustró porque una bomba acabó con todo el teatro Argentino, a los pocos días del estreno. La intolerancia de los sectores más ciegamente fanáticos se anotó otro punto en su negro historial.

El pesimismo de la época se refleja en letras como las de Claudio Gabis, quien en su trabajo con La Pesada (1973) grabó el “Blues del terror azul”, algo así como el blues de la represión (“desde que reinan las sombras reina el terror azul sobre la ciudad”), En 1974 edita un excelente disco solista con textos contundentes como el “Blues de la Tierra Suprema” o el tema que canta David Lebón, “Esto se acaba aquí”.

Estoy harto de Mesías, generales y doctores,
de políticos sin alma, negociados y traidores,
de hipodérmicas, pastillas y otras intoxicaciones,
de Pentágonos, hexágonos y de francotiradores.

Caerá sobre la Tierra una horrible maldición,
lloverán pestes, culebras y los hombre-ecorpión;
aunque muchos se arrepientan de toda esta corrupción,
y se arrojen desesperados a los pies del buen Señor,
esto se acaba aquí.

Y aunque muchos se den cuenta de esta destrucción,
y griten desesperados por el asco y el dolor,
esto se acaba aquí.

Este tipo de textos no deben sorprender, ya que la letrística del rock no consiste exclusivamente de una corriente humanística. Siempre estuvo presente la desesperanza, la anarquía, y hasta lo nihilista. Años más tarde, con la incorporación del rock metálico, tomará forma -mitad en serio, mitad en broma- la corriente “satánica”.

Adonde van

Aparece el grupo Crucis, actuando en salas como el Auditoria Kraft y la sala Planeta. Tres de sus integrantes (Gustavo Montesano, Pino Marrone y José Luis Fernández) venían de formar una banda de rock y blues que se llamó Consiguiendo Vida. Los demás integrantes llegaron fortuitamente: Aníbal Kerpel era un amigo de Pino, y a Gonzalo Farrugia (quien venía de tocar en bandas como Psiglo) lo conocieron en un colectivo.

Otro grupo que surge este año es Espíritu, también de corte sinfónico y con referencias visuales a Yes. Lo forman Fernando Berge, Osvaldo Favrot, Carlos Goler y Claudio Martínez. Serán los “protegidos de turno” de Jorge Alvarez, quien logra darles una trascendencia superior a la propia, llegando a contratar el teatro Coliseo para la presentación de su LP “Crisálida”. Un integrante inicial de la banda es David Lebón (luego tomó su lugar Gustavo Feddel), quien se copa con los teclados (Hammond y Moog) y se convierte en uno de los músicos de rock más versátiles, dado que tocó la guitarra, el bajo y la batería en diversos conjuntos, además de ser un buen cantante, Su entusiasmo le ocasiona un cuestionamiento abierto de Litto Nebbia en la revista Pelo, señalando algunas diferencias entre lo que había declarado en una nota y o que reflejan sus actitudes... en fin, “les rencours des musiciens”.

En el plano editorial, se publica “Muerte en la catedral”, de Litto Nebbia; y “Canciones de amor y bronca”, de José Tcherkaski. También aparece una nueva revista, “Algún día”, con la dirección de Ripoll.

Color Humano se separa y en octubre parten hacia Estados Unidos Edelmiro y Gabriela, cumpliendo así un viejo sueño. Paralelamente circula el rumor acerca de la formación de un “super-grupo” integrado por Billy Bond, Jorge Pinchevsky, Rinaldo Rafanelli y Oscar Moro.

Arco Iris sigue su carrera, presentando “Agitor Lucens V”, una obra que surgió cuando les cargaron componer la música de un audiovisual llamado “El cosmos y el quinto hombre” (que jamás se editó) y un cortometraje sobre la vida del escritor Horacio Quiroga. Con el material del tema sobre los extraterrestres salió el argumento de “Agitor...”, presentando en dos funciones llenas de gente en el teatro Coliseo, el 7 de julio. Luego, a Oscar Araiz se le ocurre hacer “Agitor...” con su ballet, estrenándolo en la ciudad de Angers, Francia, se de del Ballet Teatro Contemporáneo. Más tarde -ya en 1975- hace otra función en París, y casi a manera de despedida del grupo, hacen cuatro funciones de la obra en el Gran Rex, junto al ballet de Araiz. Lo de “a manera de despedida” es porque Gustavo deja el grupo dos meses después, quedando inconclusos dos proyectos e Arco Iris: una obra sobre Ceferino Namuncurá para ser interpretada por grupo de rock y una orquesta sinfónica, que casi se estrena en el mismísimo teatro Colón a instancias del director de la Sinfónica Nacional (Jacques Bodmer). Pero no se concretó nada porque lo despiden a Bodmer. El otro trabajo era la música de una obra para Araiz sobre el Apocalipsis, que se iba a presentar en Francia y en el Colón, con vestuarios de Renata Schssheim. Pero también quedó en la nada porque la partida de Jacques Bodmer acababa con la apertura que insinuaba el teatro Colón.

Anterior - Siguiente

Volver al índice