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Historia del Rock en Argentina

1973

Bienvenidos al tren

Pescado Rabioso -ya con David Lebón en el bajo- edita un álbum doble cuya primera edición traía un cuadernillo con letras, fotos y dibujos varios. Al poco tiempo, el grupo se disuelve, aunque bajo el nombre de esa formación se edita el excelente “Artaud” de Luis Alberto Spinetta, quien forma Invisible en septiembre, junto a Pomo y Carlos Alberto Machi Rufino.

El núcleo formado alrededor de Jorge Alvarez y Billy Bond empieza a grabar placas de solistas, como los álbumes de Kubero Díaz y el del violinista Jorge Pinchevsky. Si bien los resultados fueron dispares, la innegable virtud de La Pesada fue crear un marco donde los más talentosos pudieron trabajar. Otro hacho importante es que se experimentaba mucho en los estudios Phonalex. haciendo tomas en los pasillos o llegando a enviar la señal de una guitarra como acústica por un canal y como eléctrica por otro. La batería, por ejemplo, muchas veces se grabó en el baño para conseguir mejor sonido. Billy Bond, al margen de su talento, fue un importante catalizador.

El 31 de marzo, los músicos de La Pesada se adhirieron a un festejo de la Juventud Peronista en la cancha de Argentinos Juniors. Según Billy Bond, fueron porque algunos de ellos eran peronistas (en especial la gente del Oeste), y a los demás des daba lo mismo y no les molestaba ver que pasaba con la vuelta de Perón. El problema fue que los políticos quisieron aprovechar la popularidad de los roqueros para pasar su aviso... “Antes de subir”, recuerda Billy Bond, “un tipo me dijo que gritara Viva Evita cuando subiera al palco. Bueno, está bien. Al minuto llegó otro que me dice que ni se me ocurra hablar de Evita, sino que mencionara a Isabelita. Y otro me pide que mencione a Cámpora. ¡Ese día me confundieron tanto que terminé yéndome a Brasil a los pocos días!” Jorge Alvarez, por su parte, declaró otra cosa: “Es preciso desechar cualquier sospecha de oportunismo en la adhesión del rock al triunfo justicialista. Será una manera de desmentir la confundida idea que los chicos del rock están en la pavada”.

A mediados de año, Moris publica “Ahora mismo”, un libro con letras de canciones ya grabadas y otras inéditas (grabaría algunas de estas más tarde, como “Uno no le debe nada a nadie”). Microfó edita su segundo LP, al mismo tiempo que reedita “Treinta minutos de vida” en varios formatos (de nueva tapa -con respecto a la de Mandioca-, algunas en celeste, otras en violeta, algunas con espiral en el dorso y otras no).

En septiembre se realiza una serie de recitales en teatros céntricos que -dada la ausencia del tradicional B.A.Rock- conformarán los conciertos más importantes del año: Sui Generis presenta su segundo LP el 9 de septiembre en el teatro Opera; David Lebón hace lo mismo con su placa solista el día 16; y en el teatro Astros actúan Porchetto y El Reloj. A esta altura de los acontecimientos se puede hablar de un cambio de generaciones en el rock (tanto músicos como público). Todo esto formalizado claramente alrededor del fenómeno Sui Generis. Quienes fueron espectadores de Manal y Almendra ya rozaban los 25 años, mientras que las letras de Charlie García atraían a los adolescentes. Y Carlie es el primer compositor importante de los “nuevos” (considerando a Litto, Luis y Moris como gente de la primer camada).

Aprendí a ser formal y cortés,
cortándome el pelo una vez por mes,
y si me aplazó la formalidad,
es que nunca me gustó la sociedad.

Viento del sur o lluvia de abril,
quiero saber dónde debo ir,
no quiero estar sin poder crecer,
esperando las lecciones para ser.

Y tuve muchos maestros de que aprender,
sólo conocían su ciencia y el deber,
nadie se animó a decir una verdad,
siempre el miedo fue tonto.

Y el tiempo traerá alguna mujer, una casa pobre,
años de aprender cómo compartir un tiempo de paz,
nuestro hijo traerá todo lo demás:
él tendrá nuevas respuestas para dar.

(Aprendizaje, Sui Generis)

El 23 de noviembre, en el teatro Astral, debuta invisible ante una sala colmada de gente. Arco Iris cierra el año en el Opera, presentando “Inti-Raymi”, una especie de continuación de “Sudamérica...”, pero sin ilación conceptual entre tema y tema. La Banda del Paraíso hace un buen concierto, y poco después Color Humano llena el teatro Astral con show adornado con efectos de todo tipo: espejos, globos, luces de bengala y diapositivas.

Golpe de suerte

Coincidiendo con la edición de “Acusticazo!” y “Cristo Rock”, León Gieco, Raúl Porchetto y el dúo Miguel y Eugenio emprendieron una gira por la costa atlántica, hecha a fuerza de pulmón y ganas. Raúl grabó “Cristo rock” tras un ofrecimiento de Jorge Alvarez; pero en lugar de hacer los temas que venía cantando en vivo, se encerró un fin de semana y compuso una obra integral que reivindica la figura de Jesús mientras critica a la institución de la iglesia.

Padre, no entiendo que sigan así... Crecer ya muertos, prohiben sentir, el propio infierno construyeron sobre sus pies. Padre, ayúdame a cambiarlos a gritarles de una vez, ¿cuerno, despierten! øcómo viven así? Se han convertido en instituciones, se amamantan bajo sus lechos como tiernos y brillos robots. Padre, hoy estuve preso por hablar de tu amor en las plazas; Padre, hoy estuve preso por cantar canciones de rock.

El 8 de febrero se estrena “Hasta que se ponga el sol”. Un mes más tarde se confirma que Sui Generis será la revelación del año, ya que llenan el teatro Astros en un recital compartido con otros grupos (como Escarcha, Giorgio, Contraluz, Banda del Oeste). En mayo se presentan en el teatro Opera y la llenan fácilmente porque “Vida” ya lleva un par de meses en la calle, y el tema “Canción para mi muerte” fue muy difundido por las radios; incluso lo toca en televisión con el padrinazgo de Eduardo Falú Eventualmente, y en tiempo récord, el público agota las 80 mil copias; toda una proeza porque con 10 mil placas se consideraba que hubo una buena venta. Do años más tarde, “adiós Sui Generis” vendería unas 180 mil copias.

Días de juventud

En el verano del ’73 empieza a tomar una dimensión inimaginable la prensa y el arte “marginal”, siendo los parques y las revistas subte los medios de comunicación. A parque Centenario llegaron a movilizarse unas 500 personas, y en el primer encuentro que se propició desde lugares como radio Municipal, se dio un unión entre músicos y público de rock, juntándose de ahí en más en reuniones que a muchos les cambió la vid. En las citas de los domingos se editaba una revista donde cada persona que quería colaborar llevaba su hoja mimeografiada y una resma de papel para hacer las copias del ejemplar que se repartiría gratuitamente el sábado siguiente. Había grupos de poesía, música, teatro, psicología y artes plásticas. Emilio del Guercio salía junto al grupo de artes plásticas y pintaban las paredes de la ciudad. El grupo de música organizaba encuentros musicales, y así con todo... Albe Pavese compuso la “Canción de Parque”. La revista del parque tuvo nueve números, y alrededor giraban infinidad de revistas subte que se pasaban de mano en mano. Gloria Guerrero recuerda que se llegó a mandar stenciles por correo para la revistas de lugares tan alejados entre sí como Pergamino y Caleta Olivia. A diferencia de las revistas subte de la década del ochenta, no era usual publicar entrevistas a músicos de rock ni incluir comentarios de recitales; el móvil principal era la poesía.

Entre los músicos que iban al Parque estaban Luis Alberto Spinetta y Rodolfo García. También fueron -sin integrarse tanto- Raúl Porchetto y León Gieco. Y la relación que se producía no era a nivel ídolo-público, sino entre amigos. Fue un verdadero experimento de integración comunitaria, produciéndose debates entre la gente del parque y los ocasionales transeúntes. Hacia el final alquilaron una casa, pero esa gestión no prosperó por una falta en el eje más vulnerable; la responsabilidad y el respeto mutuo. Final de la experiencia en Parque Centenario. Igualmente, al verano siguiente surgieron otros lugares de encuentro y se acentuaron los trabajos en revistas, que llegarán a un pico creativo hacia 1975.

Sombras inútiles en el parque,
los que llamaban no aparecieron,
todo gigante muere cansado
de que lo observa desde afuera.

(parte de Cristálida, Pescado Rabioso)

En Rosario, después de Los Gatos y el momento del beat, la música joven se inclinó a la fiebre Creedence, tocando los hits “Orgullosa Mary” y “Río Verde”. Y marginalmente había una generación que intentaba proyectar la fantasía de ser músicos. Así surgieron muchos grupo muy chicos, así de barrio y sin comunicación entre sí. No había un modelo a seguir y cada uno hacía lo que podía... con más creatividad que medios. Hubo un pequeño intento de nuclear tanto esfuerzo, pero recién se organizó algo importante gracias a Ricardo Grassi, un músico de 22 años que se hacía llamar Richard y que estuvo como espectador en el B.A.Rock II. Allí se deslumbró con la gente de la producción que portaba un credencial colgada, y con esa imagen en mente se le ocurrió hacer una especie de club de músicos en Rosario, juntando esfuerzos aislados y -por supuesto- cada uno con su credencial. Más intuitivo que intelectual, Richard se junta con un par de amigos (Juan Manuel Andrada y un tal Adolfo), les cuenta su idea y los tres deciden salir por los barrios de Rosario para buscar músicos en la misma sintonía. Y esto no fue nada fácil, recordemos que Rosario es una ciudad de más de un millón de habitantes. se repartieron las zonas y se largaron a buscar tipos con pelo largo, preguntándole a las vecinas si había algún grupo de rock por la cuadra; es decir, si había “ruido de batería a la hora de la siesta”. Así, de a poco, se pasa la bola de hacer un movimiento independiente, una cooperativa de músicos. La primer cita es un sábado de mayo del ’73, un aulas del colegio María Auxiliadora. Cada grupo manda un representante, y ahí se encuentran todos, iniciando de hecho el movimiento rosarino de música joven. Por supuesto, también concurren tipos ajenos a la música, pero entusiasmados con la idea, así que surgen los encargados de los afiches, los programas, las luces, plomos y mujeres. Ahí aparecen verdaderos personajes de la ciudad, como el “Topo” Carbone (del grupo Amalgama, junto a Eduardo Lalo De los Santos, donde hacían temas propios, de Arco Iris y de Pappo), Néstor Raschia (guitarrista de El ¡ngulo), “Pichi” De Benedictis (autor de “La censura no existe” y hoy cantante de Acalanto ), Jorge Fandermole, Juan Carlos D’Azzoro (del imprevisible grupo Amor, que hizo una obra conceptual sobre textos del Dante) y Carlos Alberto Adolfo “Koki Andón” Brandolini (fundador de los míticos Pablo El Enterrador junto a Juan Carlos “Winter” Savia, “Antún” y Rubén Goldin, a quien conoció en antológicas jornadas en la Plazita de los hippies -Plaza Echozortu-. Koki llamaba la atención de todos porque vivía permanentemente con una imagen muy volada y actitudes medievales). Juan Carlos Baglietto no participó en AMAdeR porque aún cantaba en un grupo más comercial y complaciente: Vía Veneto.

El programa del primer recital de AMAdeR -Ateneo Músicos Amigos de Rosario- (6 de julio) decía: “AMAdeR es la reacción de un mínimo sector consciente que el arte nació para que se manifieste a través de quienes en verdad lo sienten”. Por supuesto que el uso de la palabra “reacción” sorprendió a más de un intelectual politizado, ya que se consideraba a los músicos poco menos que un grupo lumpen de la sociedad. Por eso, en el segundo recital -el día 20- el programa explica que “AMAdeR” es la expresión acabada de un grupo de jóvenes conscientes de la situación espacio-temporal que vivimos y del rol vital que a través de sus múltiples manifestaciones cumple arte”. En esa fecha. Pablo El Enterrador tuvo mucho público porque esa misma noche tocaba Vox Dei en Teatro Real. A la salida, todos fueron a ver otro recital en un colegio cercano: AMAdeR.

Ya el quinto recital de AMAdeR incluyó una muestra fotográfica, pero después de un par de encuentros más sucedió lo que parece inevitable en lo movimientos independientes: empiezan a cristalizarse los inconfesables proyectos individuales y comienzan los cuestionarios internos. Además, a principios de 1974, el Sindicato de Músicos de Rosario empieza a impedir los recitales bajo el pretexto que los músicos que tocaba no tenía carnet habilitante del Sindicato. Ricard pierde apoyo al intentar hacer una productora llamada Grassi Producciones y organiza un show de Raúl Porchetto el 11 de enero. Los problemas internos se acentúan y AMAdeR se desbanda.

En este año también llega a su apogeo el rock en la provincia del chaco, de la mano de la gente vinculada a la agrupación Cha-Rock: Nicolás Bancalari, Oveja Giménez, Jorge Bottini, Oscar “Pink” Figueroa, Jorge Urturi, Manito Varela y otros. Cha-Rock tuvo una importante respuesta del público en la ciudad de Resistencia, trabajando con continuidad a partir de 1971 aunque la mayoría de los equipos que usaban eran prestados La despedida de Cha-Rock fue en diciembre del ’73, en un recital en la sala de la E.N.E.T. N° 1 con los espectadores ocupando incluso los pasillos.

A partir de este hacho, el rock en Chaco se redujo considerablemente, de no ser por la actividad de grupos como Trampas (liderado por Jorge Bottini y su inefable Gibson SG roja), Imagen y Ave Fénix. A mediados de la década del ’70 aparecen más agrupaciones: Vértigo, Natural, Quo Vadis y el dúo Epílogo. A esta altura se reedita la idea del Cha-Rock Chaqueño (CIROCK), que entre 1975 y 1976 realizaron tres importantes encuentros. En diciembre del ’78 Imagen hace un recital junto a Trampas, que el año siguiente llegará a su fin, quizás cansado de tanto luchar sin conseguir resultados masivos que permitieran una mayor continuidad de trabajo. En 1981, los grupos chaqueños mas recientes organizaron recitales en le Escuela N° 33 ante unas 700 personas, destacándose Rocanroll (con Pink Figueroa), Etcétera, Clave de Hoy, Eyector, Nocredamus, Mario Ojeda y Aguas de Marzo.

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