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Historia del Rock en Argentina

1971

Atrapado por el rock and roll

A lo largo de cuatro sábados de noviembre se hizo B.A.Rock II en el velódromo, reuniendo un total de 50 mil personas. La lista de los participantes es extensa: Litto Nebbia, Vox Dei, Edelmiro Molinari (aún ajustándole las tuercas al proyecto Color Humano), Javier Martínez, grupo Claudio Gabis, Pedro y Pablo, La Cofradía de la Flor Solar, Arco Iris, Gabriela, Moris, La Pesada, León Gieco, Raúl Porchetto, Miguel y Eugenio, Alma y vida, La Cría Rockal (con Rocky Rodríguez), Orion’s Beethoven, trío Héctor Starc... y más, por ejemplo grupos del Interior como Tricupa, que actuó con apoyo del gobierno tucumano (era un grupo que comenzó en el ’70 en un movimiento artístico que nucleó teatro y música; luego serán la Pequeña Banda de Tricupa). También estuvieron los uruguayos Tótem y Psoglo (ambos duramente recibidos por el público).

1971 termina con Arco Iris presentando “Suite N? 1: Danais” en el teatro Coliseo ante un lleno absoluto. Y en el cine Pueyrredón actuaron Aquelarre (el grupo de Emilio del Guercio, Rodolfo García, Héctor Starc y Hugo González Neira), Edelmiro (solo), Luis Alberto Spinetta (también solista) y Gabriela (junto a David Lebón y Edelmiro en las guitarras, más la armónica de Luis Gambolini).

Dónde hay un cine

Eduardo Plá filma “Buenos Aires hoy, ya” con colaboración de Marta Munujín, mostrando imágenes de fines de los ’60 y mezclando escenas de rock y diferentes formas de vida, todo en una compaginación desordenada, aleatoria, simétrica y efectista a la vez. Como toda obra psicodélica, la exhibición era muy engorrosa y no se vio mucho. En total eran cuatro bobinas de 15 minutos que se debían pasar en forma simultánea sobre la misma pantalla y en sincronía con una cinta cuadrafónica (sonido Robertone, por supuesto). se exhibió en junio en la Cinemateca Argentina, y en agosto sirvió de clausura de un ciclo de cineastas marginales, en el Centro de Arte y Comunicación.

Salir de la melancolía

El 10 de marzo, Spinetta partió rumbo a Francia, pero antes de salir estuvo dos días grabando solo, acompañado por su guitarra Gibson, sumando 10 horas de grabación de un material que jamás vio la luz. Lo que sí llegó a editarse fue un disco que se denominó, sucesivamente, “Almendra”, “Luis Alverto Spinetta” y “La búsqueda de la estrella”, un trabajo con un par de enfoques experimentales (como el coro casi aleatorio de “Dame, dame pan) y rocks en la vata de lo que luego será Pescado Rabioso (como “Castillos de piedra”). La razón detrás de los cambiantes títulos de esta place es pura y exclusivamente culpa de RCA, que en cada reedición cambió el encabezado del álbum, sin jamás nombrarlo como originalmente pidió Luis: “Spinettolandia y sus amigos”. El viaje a Francia coincide con la etapa más ácida de Spinetta, quien antes de partir le regaló su Gigson modelo Dow a Pappo, quien al poco tiempo la vendió.

Los demás ex-Almendra preparan sus bandas, Edelmiro integró el fugaz trío Pistola, con Claudio Gabis y Pappo (una formación de tres guitarras y abundantes decibeles). Luego armó el grupo Viento, con Rodolfo García, Vitico, Miguelito Fender y Luis Gambolini. De ahí salió la idea definitiva, Color Humano, que inicialmente contó con Rinaldo Rafanelli y David Lebón. Mientras tanto, Rodolfo se reúne para zapar con Emilio y Héctor Starc... de ahí se siembra la base de lo que será Aquelarre.

Pappo también pone proa hacia Europa, y regresa a fi de año, convocando a dos mil personas al cine Metro, el 3 de diciembre, junto a Black Amaya y David Lebón.

Alfredo Toth es otro músico que se encuentra armando un grupo nuevo, y junto a Juan Ciro Fogliatta forman Sacramento, con un estilo cercano al folk-rock. Graban dos discos, pero el segundo -con Bocón en guitarras- jamás salió a la venta.

Piero sigue llenando su agenda con giras y festivales, como el de Split, en Yugoslavia, donde triunfa “Soy un hombre viene, soy un hombre que va”.

El grupo que más trabajó durante los Carnavales del ’71 fue Vox Dei. Con total respaldo de Jorge Alvarez se abocan a la tarea de hacer una obra titulada “La Biblia”, que iba a editarse bajo el sello Mandioca, pero finalmente sale por Disk-Jockey. Ya no está Carlos Godoy en el grupo, y fugazmente entra Nacho Smilari. La obra se presenta los lunes de julio en el teatro Presidente Alvear, a las 20:30 (nótese que ya es un “horario central”) y con auspicio de la Secretaría de Cultura, amen del hecho que la primera edición traía una especie de folleto con textos de un cura castrense. Ricardo Soule tuvo que acercarle los textos a Monseñor Giacelli, quien da el visto bueno opinando que “A mí me hubiera costado tres horas explicar qué es Dios, y vos -apenas con un silogismo- lo conseguiste”.

Cuando todo era nada,
era nada el Principio,
El era el Principio, y de la noche hizo luz...

Queja urbana

El año comenzó con la ausencia de tres grupos pioneros: Almendra, Los Gatos, y Manal (“Cometimos el error de tocar 3 años seguidos a un ritmo insoportable, terrible y fantástico; ¡nunca paramos!”, explicó Javier años después). Iba tomando forma Pappo’s Blues, y simultáneamente hubo un par de recitales de solistas acústicos en lugares como el Centro de Artes y Ciencias, y el Auditorio Kraft (hoy Auditorio Buenos Aires). Gente como Raúl Porchetto, León Gieco, y el dúo Miguel y Eugenio. Porchetto, antes de estos encuentros, había estado una vez de soporte de Pedro y Pablo, con buena respuesta del público; otra vez fue telonero de Vox Dei y la respuesta negativa le dejó un mal recuerdo a él y a parte del público.

Hacia el mes de abril se aproxima el estreno de la versión porteña de “Hair”, cuyo elenco inicial contaba con gente que se identificaba plenamente con el contenido de la obra: Miguel Abuelo, Fontova, Giorgio Costa, Teddy Vega, Rubén Rada, y otros más. Fueron cuatro meses de ensayos, pero al mes de estrenarse, este elenco fue reemplazado por “gente linda” de la onda Música en Libertad. Igualmente, y siguiendo con la idea central de “Hair”, la mayoría de estos “hippies porteños” terminarán llegando a El Bolsón, uniéndose a otros como Miguel Cantilo y dando el puntapié inicial a esa zona como posible alternativa de vida.

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