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Entrevistas

Cosméticos: "Con esta reunión, todo es posible"

El cantante Julio Breshnev ahonda en el regreso del grupo, a treinta años de su separación. También adelanta el primer show en Capital, y habla sobre las chances de un disco nuevo.

“El retorno de Cosméticos fue bastante espontáneo. En 2015 nos juntamos a brindar por las tres décadas de nuestro primer disco, y una cosa llevó a la otra -dice el vocalista Julio Breshnev-. Fue muy loco, porque zapamos un rato, nos sacamos una foto y la subimos a las redes. Todos manteníamos un vínculo musical, pero no nos habíamos visto en ese tiempo. De golpe, empezaron a aparecer propuestas para que volviéramos. Así que no fue nada forzado”.

Cosméticos sacó dos discos (uno homónimo, en 1985; y “Cambios en la imagen”, en 1986), con los que recorrió el país a ritmo de new wave y pop rock. “Cuando empezamos con la banda, la pegamos con un tema (‘Hu na na’) y arrancamos a girar por la Argentina. Con ellos conocí el país por primera vez. Desde Neuquén, hasta Tandil o Córdoba. Visitamos miles de lugares”, agrega el cantante, antes de viajar a dar el segundo concierto del revival del grupo, en Comodoro Rivadavia. “El primer show del regreso se dio en Neuquén, pero nunca en mi vida fui tan al sur como ahora”.

UN CV INTACHABLE

En los ‘80, Cosméticos se presentó en programas como “Badía y Compañía”, “La noticia rebelde”, “Domingos para la juventud” y “Sábados de bondad”, lo que les permitió alcanzar un éxito importante y tocar con bandas como Soda Stereo, Virus y La Sobrecarga.

Hoy, aunque los miembros sean los originales -Mario Fernández y Leslie Burón en guitarras, Alejandro Arena en el bajo, Guillermo López Galán en batería, y Julio Breshnev en voz- la idea no es sólo tributar al pasado. “La banda suena con la misma frescura, pero somos un grupo de rock and roll bien ajustado. Todas las canciones añejaron bien. Nosotros las encaramos igual, pero se suma la experiencia de haber tocado con otra gente, de haber subido a tantos escenarios, de haber grabado tantos discos, de haber hecho tantas cosas diversas. Cuando nos bajamos del escenario del Neuquén Rock, un chabón me dijo: ‘¡Suenan iguales a ustedes!’. Y yo le respondí: ‘¡Es que somos nosotros!’. Fue absurdo”, se ríe Breshnev, que lidera Vetamadre desde hace más de veinte años.

-¿Qué sentís al volver a encontrarte con esos temas?

-Es indescriptible. En los ensayos se da un “flashback”, como en las series modernas. En mi caso vuelvo a recordar dolores con las letras, o a vivir sensaciones de la misma sala pero en otra época, con nosotros más chicos.

UNA MÁQUINA DEL TIEMPO

-Como cantante, ¿tuviste algún prejuicio al revisitar letras de tu adolescencia?

-No. Estoy en una etapa de mucha libertad, dejando de lado los tabúes y esas cosas. Diez años atrás, a muchas canciones no las hubiera querido abordar. La adolescencia es un momento muy álgido para el amor y el desencuentro, y es cuando más sufrís la ausencia de quien querés. Al ser más grande, lo vivís de otra manera. Con Vetamadre volqué mi parte más profunda y filosófica, por lo que no me hubiera permitido volver a estas letras más livianas. Después de todo, Cosméticos tiene esos coritos medio beatles, pero con algo filosófico. El nombre de la banda viene del griego, y significa “el orden del cosmos”. Nos parecía muy loco cómo una palabra encerraba algo tan profundo, y también servía para hablar de los maquillajes. Hoy tenemos los temas bastante internalizados, pero a la vez les queremos dar una mirada nueva.

-La otra novedad es que después de tantos años, dejaste la guitarra y volviste a enfocarte sólo en la voz.

-Sí, y me divierte enormemente. Mis compañeros me dicen que agarre una viola cada tanto, como Eddie Vedder o Mick Jagger. Pero yo prefiero esto, después de estar veinte años en una banda en la que soy la única guitarra, pisando pedales… Acá volví a experimentar con una pandereta, algo simpatiquísimo. Es fantástico poder cantar y concentrarme en eso.

-¿Hubo alguna canción que hayan ensayado y sentido que ya no los representaba?

-A algunos temas del segundo disco ni siquiera los nombramos, porque sentimos que no sonarían bien. Pero ojo, capaz funcionan dentro de dos meses. De las que tocamos, no hubo ni una que pensáramos que no iba. Como solamente hay dos discos, y estamos haciendo recitales de once o doce temas, metemos prácticamente todo el primero y algunas cosas del segundo. Al laburar con dos guitarristas que juegan permanentemente e intercambian los roles, la banda suena increíble.

-¿Van a haber canciones nuevas?

-Sí, esa fue la primera idea de los pibes. No me incluyo, porque cuando esto surgió yo estaba arrancando con mi proyecto solista, y laburando el nuevo material de Vetamadre. Entonces, lo descarté de movida. Les dije que fuéramos paso por paso, y que primero saliéramos a tocar lo que ya estaba. Pero la idea está en el aire siempre, y nos preguntamos qué pondríamos en un disco nuevo. Por ejemplo, el otro día agarramos “Cuánto tiempo más llevará” de Serú Girán, y lo hicimos a lo Foo Fighters. ¡Sonó tremendo! En principio, a mí me gustaría sacar un simple digital. Me parece un buen punto de partida arrancar con tres simples con su lado A y B, y armar un EP con esos seis temas, incluso en vinilo. Igual hay que ver. El sol sale siempre, pero cada día es diferente (risas).

-¿Recibieron propuestas de alguna discográfica?

-Por ahora no, porque no tentamos a nadie. Por un lado yo estoy dentro de Sony, con Vetamadre, y el manager tiene cercanía con PopArt. Hoy somos una producción independiente que recién asoma la cabeza, pero sí apareció gente de las radios para preguntar si va a haber material nuevo, o si pueden pasar las canciones viejas.

CON UN DEJA VÚ POSITIVO

-¿Te parecería extraño volver a componer para Cosméticos, a treinta años de aquello? Más que nada por lo que hablábamos, de la adultez y la adolescencia...

-Sí, aunque ayer me acordaba de un tema mío viejo, de la primera etapa de Vetamadre, que nunca encajó. Quedó ahí, y más allá de que nunca lo grabé, tengo en la cabeza la melodía y el espíritu. Con Vetamadre, hubo muchas cosas livianas/pop que nunca me permití. Este regreso me da un abanico enorme, porque soy fana de mucha música, no sólo de los Ramones. Voy de los Clash hasta Pink Floyd, y escucho mucho folk, indie y alternativo, o cosas como Zeppelin. Hoy mi cabeza ya está disociando: “Esto sería para Cosméticos, esto para Vetamadre, y esto otro para mí solo”. La idea es divertida, vamos a ver si funciona.

-Hasta ahora dieron sólo dos conciertos, en el interior. ¿Va a haber una presentación en Buenos Aires?

-Sí. No tenemos la fecha concreta, pero en abril tocaríamos en La Usina del Arte. Está fuera del circuito, pero como nosotros no estamos en ninguno, nos pareció un lindo espacio para quienes quisieran rememorar el grupo, o descubrirlo. Creo que se va a estar oficializando en estos días.

-Y ahí ya incorporarían temas del segundo disco, ¿verdad?

-Exactamente. Acá van a entrar esas canciones que todavía no tocamos. En las redes, mucha gente pregunta por Buenos Aires. Les debe llamar la atención que aparecieron fechas en el interior, así que la respuesta es abril.

-Por lo que contás, la idea es que no quede sólo como una reunión nostálgica.

-Totalmente. Arranqué temeroso, diciendo de ir de a poco. Pero a medida que fui desandando el presente, el futuro tomó diferentes colores. Cosméticos me divierte, me llena de energía y podría pasar cualquier cosa. Y lo digo en serio. Como armar una gira nacional, pegar fechas en el exterior y hacer un disco nuevo; o que simplemente no surja nada más. Por otro lado, con Vetamadre planificamos un álbum para 2018, y yo no quiero dejar mi faceta solista. Todo es posible, pero no sólo para Cosméticos, sino para la vida. Cualquier cosa puede suceder.