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Entrevistas

Arbolceniza: "Nos convertimos en una sola entidad"

El dúo tucumano radicado en España lanza su disco digital grabado en una casa del Siglo 18 frente al Castillo de Atienza en Castilla-La Mancha.

Verónica Paz y Cachín Selis, unieron en Madrid sus carreras solistas para darle vida a un nuevo proyecto, el cual ya tiene como resultado un álbum homónimo, “Arbolceniza”, plagado de imágenes, recuerdos, paisajes, mística y mucha calma impuesta por la dulce voz de la cantante tucumana.

“Vero es capaz de agarrar sus sentimientos más profundos y ocultos, eliminar las medias tintas, y escribir letras que no escondan nada –señala Cachín–. Y sobre ellas arma melodías hipnóticas que hacen que el mensaje llegue sí o sí”.

¿En qué sentís que se complementan?

Yo suelo ocultarme en letras abstractas y en melodías más bien duras y cortantes. Básicamente soy un cagón. Pero amo producir música. Así que Arbolceniza presentó la situación ideal de que podía sentarme a construir músicas con la más absoluta de las libertades, para luego entregarle a Vero las bases para que manifestara sobre ellas todo, sin guardarse nada. Lo mágico aquí fue que el contenido de las letras ahora desnudaba las tripas de ésta nueva entidad. No las de ella, ni las mías. Sino las nuestras.

¿Qué diferencias musicales hay entre Arbolceniza y los proyectos anteriores de cada uno?

Arbolceniza llegó con la misión de menguar el inflado ego solista que traíamos cada uno, y con ello permitir que la música de uno se impregne en la del otro. Vero puso sobre la mesa su legado folklórico: su bombo legüero, las coplas, y el tinte chamánico de las guitarreadas. Yo por mi lado traje los experimentos sonoros con loops, samplers y beats con los que venía trabajando. Desde el primer ensayo hubo electricidad entre los dos. Desde ese momento mutamos. Nos convertimos en una sola entidad. Resultó ser una entidad voraz que exige alimento y atención de manera constante. Definitivamente quedó muy poquito espacio para la obesidad solista.

¿Por qué irse tan lejos para grabar este disco?

Simplemente sucedió. Llegamos a éste apartado lugar dos meses antes de que naciera Arbolceniza. Fueron las texturas y la historia de éste lugar las que le dieron forma al concepto. Eso y la intensa introspección a la que fuimos obligados a someternos. Atienza nos llevó a mirar hacia adentro de un modo nunca antes vivido por nosotros. Ni el ruido de Madrid, ni las distracciones de Tucumán lo permitían.

¿Fueron con la idea previa o fue casual?

Llegamos por casualidad, ante la posibilidad de cuidar y administrar una casa rural. Resultó ser una casa construida en el Siglo 18 y que antes, durante el Siglo 15, había sido iglesia. Sus anteriores ocupantes fueron una pareja amante de la música. Fueron ellos quienes construyeron dentro de la casa un museo de instrumentos de música. Así que con Vero sentimos que estábamos viviendo un loop de esa historia. Todo eso impregna la estética, las visuales, las canciones y el concepto de Arbolceniza.

¿Cuáles fueron los sentimientos y sensaciones durante la grabación?

Fue un proceso de absoluta libertad, y a la vez de sometimiento. Fuimos libres de voces externas; y fuimos sometidos por el constante brotar de ideas y sonidos. Una canción podía nacer de un viejo loop que tenía almacenado en la memoria de la loopera, el de “Siglos bajo el mar”, y el de “Pajaritos” son de 2014 de cuando vivía en Tucumán; y de repente sentir la necesidad de armar una textura con un viejo armonio de 1867 que había allí. La casa completa se convirtió en un estudio de grabación, adonde golpes sobre la leña, portazos, y viejas maderas de una mesa se convertían en parte de una canción.

¿Cumplieron el objetivo de lo que buscaban crear?

Cuando escuchamos el disco terminado, sentimos que es una foto fiel del momento en que fue grabado. Podemos ver la nieve que caía al momento de grabarlo. Sentimos el olor a humo del fuego que encendíamos. Creo que de eso se trata la cuestión: de agarrar un momento de la vida, y convertirlo en una pieza tangible que tenga en su ADN toda la información sensorial que ese momento.

¿Piensan continuar bajo el nombre de Arbolceniza o es un proyecto que culmina con este álbum?

Hoy somos Arbolceniza y no veo que vayamos a convertirnos en otra cosa, al menos por un buen rato. Lo que antes fue una idea, luego fue música, videos, e imágenes. Y los recitales que venimos dando resultan muy movilizadores para los dos. Así que mientras se mantenga viva esa sensación, seremos Arbolceniza.