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Andrés Calamaro

Tu pavada

La última noche que me animo a recordar
es la misma madrugada
que guardaste en tu placar.
La verdad es que me alegro
y se muy bien que para vos
olvidarme es tu mayor felicidad.
Además no te cuesta nada,
ya me conforma ser tu juego,
tu pavada.
Hoy sería infeliz si no me haces sufrir,
si no me haces sufrir.
La primera mañana que me hiciste disfrutar
fue un domingo a la tarde en realidad
me causó y todavía llevo ese horror en mi piel,
ese horror en mi piel.
Sigo vivo solo si sé lo que haces,
lo que haces.
Si sé lo que haces.
Nadie me va a convencer
de que esto no esté bien.
Mis lágrimas ya no hacen ruido
tras la puerta todo tapa tu gemido.
No me dejes nunca simbiosis de terror,
no respiro sin esa humillación, por favor
no pares nunca, mi único orgullo es
saber que sos tan puta.
Prohibido quejarme si yo fui tu creador,
soy como Frankenstein
pero no soy doctor.
Soy como Frankenstein, pero no soy doctor.
Soy un enfermo, el que más enferma
soy quién te enseño a pulirme con la lengua.
Tengo amigos que respiran tu conducta indecente
y te arrancarían la ropa con los dientes,
con los dientes
con los dientes.
Si me voy a llorar a la iglesia,
a la mezquita, el templo, el cementerio…
Soy como un prócer despertando su tormento
para algunos soy pajero y enfermo,
por fin tengo un quebranto out of the record.
Out of the record.
Nada más es más lindo que esto que es tan feo
pronto todos me dirán no te escucho,
no te veo, no te creo,
no te quiero.