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Decamerón

La historia de la banda, según su info de prensa:

Decameron se formó en el año 1993 (uf!) en la ciudad de Bahía Blanca, Pcia. De Buenos Aires, Argentina. En ese año, los miembros fundadores Santiago, Juan M y Guido cursábamos el tercer año del colegio secundario. Para darnos un nombre tomamos el título del libro “El Decamerón” (con tilde), de Bocaccio, nombrado en alguna de las clases de historia; libro que ninguno de nosotros jamás leyó y cuya versión cinematográfica (creo que es de Passollini) intentamos, sin éxito, ver. Nos gustó como sonaba sacándole el acento en la “o”. En algún momento creo que fuimos Dekameron, así, con “k”, unos de los tantos errores en estos 16 años de “carrera”. En fin, comenzamos como un quinteto: Santiago (guitarra), Juan M. (guitarra), Julián (bajo), Juani (batería) y Guido (“voz”, para llamarla de alguna manera). Tras la renuncia e “invitación a dejar la banda”, respectivamente, de Juani y Julián, ingresó Joaquín en la batería. Así, como cuarteto, tuvimos nuestro puberal debut en vivo en algún pub de más o menos mala muerte, en Bahía. En ese momento solo hacíamos covers de las bandas que idolatrábamos y que queríamos copiar: Ramones, The clash, Social Distortion, Bad Religion, etc. Eramos (algunos aún somos) fanáticos enfermos de Ramones. No podíamos creer (algunos aún no podemos) que existiera una banda así. Recuerdo que recubrí la mitad del palo de mi micrófono con duct tape para imitarlo a Joey. Todavía lo tengo y esta todo pegajoso aún de cuando le saque el duct tape. Al tiempo Joaquín dejó la banda, creo que se aburrió del punk. No recuerdo bien como (creo q yo no tuve nada que ver) entró Juampi en la batería, un baterista inusualmente rápido para lo que era la escena bahiense. Era perfecto para imitar los ritmos de NOFX, banda que venimos plagiando tan metódica como ineficazmente desde entonces. Estamos hablando del año 1994. Juampi fue un verdadero hallazgo; al día de hoy, lo único que escuchamos cada vez que terminamos de tocar en vivo es “grosso batero que tienen”; de la banda o los temas, ni mu. Con Juampi en la banda comenzamos a escribir temas propios. De a poco fuimos forjando “nuestro” estilo, algo que podriamos llamar un hardcore-punk agresivo pero melódico, a veces hiper veloz, a veces mas popero. Algo así.

De cualquier forma, en 1995 nos vinimos los 4 a estudiar, laburar y “probar suerte (si, claro)” con la banda a Buenos Aires. Para hacerla corta, durante algunos años estuvimos escribiendo canciones, tocando con algunas de las bandas de acá. En ese entonces se había sumado el Bufón como segunda guitarra y más tarde lo reemplazo David. Algunos de los temas de ese entonces (año 1998, aproximadamente) fueron a parar a nuestro “debút discográfico” “Serenity now, insanity later”. Disco producido, grabado y mezclado con nuestros equipos en nuestras casas; es decir, “demasiado independientemente”. El disco fue tan criticado como respetado. Las 500 copias que hicimos se fueron agotando a lo largo de los años. En lo personal, durante cerca de 10 años no volví a escucharlo; hace poco me volví a animar a escucharlo y me pareció sencillamente sensacional: el espíritu, la agresividad, las letras, los temas, en fin…
Cuando ya teníamos grabada toda la música de unos 16 temas nuevos (mucho mejores en calidad de temas y en sonido que los del primer disco) dejé la banda ante una tarea que en ese momento me resultó imposible encarar: grabar las voces. Sorry, guys…

Luego de algunos intentos con otros cantantes, evidentemente resulté irreemplazable y la banda dejó de ensayar.

Hace un par de años decidimos reunirnos nuevamente. La decisión de volver a tocar me confrontó con una consecuencia dolorosísima de mi anterior decisión de dejar la banda: Sam, que en el interín de estos 4 o 5 años había decidido dejar la Capital. ya no toca con nosotros. Ahora vive en el campo, alejado de todo contacto humano, en serio. Una pérdida irreparable, por ahora…

Bien, se reestructura –como si a alguien le importara- la formación: Juan M. pasa a la guitarra, yo sigo cantando (para llamarlo de alguna manera, insistente con el sarcasmo ¿verdad?) y ahora aparte toco la segunda guitarra, muy a desgano. Juampi sigue en la batería e ingresa un nuevo bajista, Godri. Hola, Godri. Por suerte Godri es bahiense, con lo que se conserva la formación 100 % bahiense –como si eso tuviera alguna importancia-, toca con solidez y es muy “proactivo”, como se dice en las grandes empresas.

¿Qué sucede entonces? –ya vamos llegando al final- decidimos terminar de grabar esos famosos 16 temas –ahora son 14- cuyas pistas quedaron congeladas durante cerca de 10 años. Me animé a grabar las voces, con un resultado relativamente digno. “Pretty similar to music”, nuestro segundo disco, continúa con el espíritu del primero, pero se ve beneficiado por un trabajo más pulido a nivel del sonido y la composición. Seguimos hablando de punk-rock, en su esencia. Punk-rock en su versión más veloz, melódica y agresiva. Son 14 canciones marcadas por sus baterías “galopantes” –como se indica en algún disco de NOFX- y guitarras tan filosas como las letras. Por momentos no retrocedemos ante la posibilidad de ofertar “hits” más “popperos” o “rockeros”, como en “The change” o “No time”. Pero lo hacemos sin perder nunca la furia que ciertas bandas que se autodenominan “punk-rock” no cesan de soslayar. El resultado puede caracterizarse, sin exagerar, de “irresistible”. Para colmo ya tenemos cerca de 15 temas más que grabaremos en algún momento. De vez en cuanto tocamos en algún tugurio donde nos invitan, aunque la escena ya no es lo que era.

¿Qué insiste? ¿Por qué seguir tocando 16 años después de habernos formado? Evidentemente hay algo que empuja; llamémoslo, al menos provisoriamente, Decameron.

“Pretty similar to music”, segundo disco de Decameron, continúa con el espíritu de su primer disco -“Serenity now, insanity later”- , pero se ve beneficiado por un trabajo más pulido a nivel del sonido y la composición. ¿De qué hablamos? De punk-rock, en su esencia. Punk-rock en su versión más veloz, melódica y agresiva. Se trata de 14 canciones marcadas por sus baterías “galopantes” –como se indica en algún disco de NOFX- y guitarras tan filosas como las letras. Por momentos este longevo cuarteto –tocan desde hace muchísimos años- no retrocede ante la posibilidad de ofertar “hits” más “popperos” o “rockeros”, como en “The change” o “No time”. Pero lo hace sin perder nunca la furia que ciertas bandas que se autodenominan “punk-rock” no cesan de soslayar. El resultado puede caracterizarse, sin exagerar, de “irresistible”. Disco postergado y accidentado en lo que hace a su culminación. Tenemos motivos para decir que la espera valió la pena.